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"Cuando el chivo es chiquito...."

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Por: Néstor Rubén Taype
La primera vez que sabría lo que era un homosexual(hoy les decimos Gay)fue en el famoso “bussing” nombrecito con el que conocíamos a los buses de la municipalidad de Lima a finales de los sesentas. Tendríamos unos doce años y estaba muy cómodo sentado en la parte trasera del ómnibus.De pronto me di cuenta que el fulano, un tipo joven, que estaba a mi lado leyendo su periódico, había pasado su mano hacia mis muslos disimuladamente cubriéndose con el diario y comenzó sobarme, inmediatamente me alejé casi pegando un salto. Lo quedé mirando algo sorprendido y élsin inmutarse continúo con su lectura.Estas experiencias se repetirían en diferentes años posteriores en diversos escenarios. Llegando a casa le conté a mi madre lo sucedido y ella pacientemente me explicó cuál había sido la situación por la que había pasado. Como buena Adventista del Séptimo Día, me dijo que el pecado crecería como Sodoma y Gomorra, tal como lo detalla la biblia. Así fue como me enteré de al…

CABALLOS DE MEDIANOCHE

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Autor: Guillermo Niño de Guzmán ...


Había vivido y trabajado solo con la Soledad, mi amiga, y en las tinieblas, en las noches y en el silencio durmiente de la tierra había contemplado un millar de veces el sonido de sus oscuros caballos  arribando. Y había velado la muerte de mi hermano y de mi padre en las oscuras vigilias de la noche y, cuando, a su hora, llegó la figura de la Muerte orgullosa, yo la había reconocido y amado.

Thomas Wolfe, From Death to Morning


–No me gusta el agua –dijo ella, y dibujó un mohín con los labios–. No me gusta nada. –¿Cómo que no te gusta? –repuso él, mientras la sostenía al borde de la tina–. A las niñas buenas les gusta el agua y se bañan todos los días. –Yo no soy una niña buena. –¿Conque no eres una niña buena? Entonces, ¿se puede saber qué clase de niña eres? Porque si no eres una niña buena tienes que ser una niña mala... –Ah, no –elevó la voz–, eso sí que no. Yo no soy una niña mala. Yo no... –Bueno –la interrumpió él–, si no eres una niña mala te…

El profesor suplente [Cuento - Texto completo.]

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Autor : Julio Ramón Ribeyro

Hacia el atardecer, cuando Matías y su mujer sorbían un triste té y se quejaban de la miseria de la clase media, de la necesidad de tener que andar siempre con la camisa limpia, del precio de los transportes, de los aumentos de la ley, en fin, de lo que hablan a la hora del crepúsculo los matrimonios pobres, se escucharon en la puerta unos golpes estrepitosos y cuando la abrieron irrumpió el doctor Valencia, bastón en mano, sofocado por el cuello duro. -¡Mi querido Matías! ¡Vengo a darte una gran noticia! De ahora en adelante serás profesor. No me digas que no… ¡espera! Como tengo que ausentarme unos meses del país, he decidido dejarte mis clases de historia en el colegio. No se trata de un gran puesto y los emolumentos no son grandiosos pero es una magnífica ocasión para iniciarte en la enseñanza. Con el tiempo podrás conseguir otras horas de clase, se te abrirán las puertas de otros colegios, quién sabe si podrás llegar a la Universidad… eso depende de ti.…

LA PIEL DE UN INDIO NO CUESTA CARO

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Cuento
Julio Ramón Ribeyro
-¿Piensas quedarte con él? -preguntó Dora a su marido.
Miguel, en lugar de responder, se levantó de la perezosa donde tomaba el sol y haciendo bocina con las manos gritó hacia el jardín:
-¡Pancho!
Un muchacho que se entretenía sacando la yerba mala volteó la cabeza, se puso de pie y echó a correr. A los pocos segundos estuvo frente a ellos.

-A ver, Pancho, dile a la señora cuanto es ocho más ocho.
-Dieciséis.
-¿Y dieciocho más treinta?
-Cuarentiocho.
-¿Y siete por siete?
Pancho pensó un momento.
-Cuarentinueve.
Miguel se volvió hacia su mujer:
-Eso se lo he enseñado ayer. Se lo hice repetir toda la tarde pero se le ha grabado para toda la vida.
Dora bostezó.
-Guárdalo entonces contigo. Te puede ser útil.
-Por supuesto. ¿No es verdad Pancho que trrabajarás en mi taller?
-Sí, señor.
A Dora que se desperezaba:
-En Lima lo mandaré a la escuela nocturna.. Algo podemos hacer por este muchacho. Me cae simpático.
-Me caigo de sueño -dijo Dora.
Miguel despidió a Pancho y volvió a extender…