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LA POESÍA DE HÉCTOR ROSAS PADILLA

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Por: Henry Sepúlveda Rojas
UN NUEVO ESTUDIO SOBRE LA POESÍA DE HÉCTOR ROSAS PADILLA La experiencia vital y la resistencia cultural de un poeta peruano en los E.U.A. Héctor Rosas Padilla, que nació en el Perú, es un poeta con oficio de larga data y, sin embargo, parco en publicaciones. Sus poemas han circulado en su país en breviarios de muy limitado tiraje y solo con la aparición de la Internet accedieron a un público más amplio. En 2015 se publicó en un libro su primera colección poética, De repente, el poema, que permitió conocer de su autor el horizonte y las perspectivas de su trabajo, así como su estilo y las principales motivaciones de su escritura. Mucho antes, en 1982, el poeta había salido de su país para pasar a establecerse en California. Durante mucho tiempo estuvo sujeto a la dura vida de trabajo del migrante, al aprendizaje del idioma del país de su adopción y a los usos y costumbres de su nueva comunidad. Estas experiencias, sin embargo, no postergaron ni desecharon de su …

Al mundial, nos vamos al mundial.

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Por Néstor Rubén Taype

  -¡Goooool!!¡golazo!

-¿Papá, gol de quién?
-Gol de Perú hijo.
-¿Y con quien está jugando?
-Con Bulgaria.
Entonces mi hijo se acerca a la computadora y asoma su cabeza a lado mío y después de mirar lo que mostraba la pantalla sonríe.
-Papáno te paseses el mundial del70 de México, yo pensé que era un partido de ahorita.
-Golazo de Cubillas hijo, con ese gol le volteamos el partido a los búlgaros, tráeme del frigidaire una chela más por favor.
Esta escena se repetiría varias veces y aunque el 2002 no clasificamos tampoco, yo me entretenía y aun me entusiasmaba con los goles de los mundiales del70, 78 y 82; pero especialmente el de México.Llegamos aquí a los Estados Unidos el 2000 con la familia cuando el mayor de mis hijos era un quinceañero y el otro apenas siete años. Solo al mayor llegué a llevarlo varias veces al estadio nacional cuando estábamos en Lima, para ver los partidos de Universitario de Deportes del cual soy aun hincha de toda la vida.No sé cuándo pero siempr…

"Cuando el chivo es chiquito...."

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Por: Néstor Rubén Taype
La primera vez que sabría lo que era un homosexual(hoy les decimos Gay)fue en el famoso “bussing” nombrecito con el que conocíamos a los buses de la municipalidad de Lima a finales de los sesentas. Tendríamos unos doce años y estaba muy cómodo sentado en la parte trasera del ómnibus.De pronto me di cuenta que el fulano, un tipo joven, que estaba a mi lado leyendo su periódico, había pasado su mano hacia mis muslos disimuladamente cubriéndose con el diario y comenzó sobarme, inmediatamente me alejé casi pegando un salto. Lo quedé mirando algo sorprendido y élsin inmutarse continúo con su lectura.Estas experiencias se repetirían en diferentes años posteriores en diversos escenarios. Llegando a casa le conté a mi madre lo sucedido y ella pacientemente me explicó cuál había sido la situación por la que había pasado. Como buena Adventista del Séptimo Día, me dijo que el pecado crecería como Sodoma y Gomorra, tal como lo detalla la biblia. Así fue como me enteré de al…

CABALLOS DE MEDIANOCHE

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Autor: Guillermo Niño de Guzmán ...


Había vivido y trabajado solo con la Soledad, mi amiga, y en las tinieblas, en las noches y en el silencio durmiente de la tierra había contemplado un millar de veces el sonido de sus oscuros caballos  arribando. Y había velado la muerte de mi hermano y de mi padre en las oscuras vigilias de la noche y, cuando, a su hora, llegó la figura de la Muerte orgullosa, yo la había reconocido y amado.

Thomas Wolfe, From Death to Morning


–No me gusta el agua –dijo ella, y dibujó un mohín con los labios–. No me gusta nada. –¿Cómo que no te gusta? –repuso él, mientras la sostenía al borde de la tina–. A las niñas buenas les gusta el agua y se bañan todos los días. –Yo no soy una niña buena. –¿Conque no eres una niña buena? Entonces, ¿se puede saber qué clase de niña eres? Porque si no eres una niña buena tienes que ser una niña mala... –Ah, no –elevó la voz–, eso sí que no. Yo no soy una niña mala. Yo no... –Bueno –la interrumpió él–, si no eres una niña mala te…