¡Come on David!



Por Néstor Rubén Taype

David, de ascendencia portuguesa era más bien delgaducho y una altura que superaba los seis pies, barbado y con una calvicie prematura que le hacía mostrar una frente muy amplia y llamativa para sus veinticinco años. De vestir desgarbado con una polera raída y unas zapatillas desgastadas que dejaban asomar la punta de un dedo afanoso por ver la luz del día. Llegó como muchos empleados a trabajar a un waerhouse en los suburbios de Nueva Jersey, era de buen carácter y de mirada vivaz, hablaba solamente inglés. Rápidamente llamaba la atención del personal por las características de su vestir y era punto de bromas que lo relacionaban con su parecido a un sacerdote franciscano, o también  a Gárgame, personaje popular que perseguía a los Pitufos, en la serie del mismo nombre. Tenía buen humor y no se molestaba y seguía el juego a las bromas que le hacían, unas veces muy impertinentes. No contaba con celular lo que le obligaba a pedir prestado continuamente a sus compañeros y que por la frecuencia en solicitarlo, muchos empezaron a negárselo. Sin embargo uno de ellos, compadecido con el muchacho le facilitaba todos los días a la hora del almuerzo para hablar con su novia, según David. Llegaba al punto de reunión en la ciudad siempre caminando desde su vivienda no muy lejos del lugar de encuentro, pero en una ocasión vino en una camioneta de buena marca y manejada por una guapa señora. Ese día en el almuerzo le llovieron preguntas sobre ella. Él muy halagado dijo que era su novia y que vivía con ella. Sin embargo sorpresivamente abundó en detalles indicando que ella no trabajaba porque tenía cinco hijos que iban desde el mayor de diecisiete años hasta el último de tres meses de nacido, haciendo la salvedad que ninguno era suyo y que tenía con ella viviendo hacia solo dos meses. Además que era madre soltera y los hijos eran de tres maridos y vivía de la ayuda del Estado.

¿Y cuántos años tiene tu novia David? - Treinta y seis – respondió.

Conforme pasaban los días ya sus compañeros sabían que la llamaba todos los días con el celular prestado facilitado por uno de ellos. La rutina era siempre la misma – hello, I love you - asi comenzaba los diálogos y él debía decirlo siempre. Llamaba la atención que diariamente su desayuno fuera solamente lechuga con mayonesa y el almuerzo fideos rojos o arroz blanco. Lo gracioso era que antes de comerlo, lo olía y solía a veces que uno de sus compañeros hiciera lo mismo también y le diga si estaba bueno. Las preguntas le comenzaron a llegar nuevamente sobre la razón de tener ese menú tan pobre. Se dudaba que esa señora fuera su novia como él decía, ya que una dama con cinco hijos no tenía ningún motivo de relacionarse con un tipo como él, que era algo “especial” no loquito, pero con algunas singularidades que podía ganarse tranquilamente ese título. David afirmaba que le daba todo el cheque a su novia y no se quedaba con nada, pero que ella era injusta, no le quería dar un celular y le mezquinaba la comida. Como si fuera un juicio, casi todos el mundo allí en el comedor le decían que se fuera, que abandone a esa mujer, que no podía tolerar tal abuso. Todo el mundo terminó gritando ¡David, David, David!

Cada llamada a su novia terminaba en pelea, ella a veces no le respondía, lo que ponía de un humor bárbaro a David y esto se reflejaba en su trabajo, pues se quedaba pensando y no avanzaba. En otras llamadas él le reclamaba a su “novia” que escuchaba la voz de un varón hablando en español al parecer junto a ella con una respiración agitada, entonces  entre el “what a fuck” pronunciado por David, se irritaba aún más al saber que ella le había colgado el celular. Terminada la hora de almuerzo David regresaba al almacén y muy excitado rompía a patadas las cajas vacías que allí se guardaban. Sus compañeros observaban la escena con una sonrisa de comprensión a la pataleta del muchacho. Una tarde sería sorprendido por el supervisor del área, cuando él se encontraba pensativo y con la mirada fija en el suelo después de una de las tantas broncas. Había transcurrido más de una hora desde que recibió la orden de llevar unos productos del almacén al camión de carga y el chofer había partido sin el encargo por la demora.

¿Qué paso David? - Preguntó el supervisor sin obtener respuesta. Tenía la mirada perdida y con un gesto de molestia y fastidio.

¿David, me escuchas? - Volvió a preguntar –esbozando una sonrisa asintió su cabeza y se puso de pie disculpándose y diciendo que tenía un fuerte dolor de cabeza.

Sería su último día en aquel warehouse, fue despedido y sus compañeros no lo volvieron a ver más. Sin embargo se había ganado la simpatía de todos ellos que preguntaban qué había pasado. Nadie podía llamarlo, recordaron que David no tenía celular porque según él , su novia no quería darle uno, pese que le daba todo su cheque semanal. David desapareció y quedó solo en la memoria la imagen del desgarbado y delgaducho muchacho de cabello y barba descuidada, que usaba un jean raido y lleno de orificios desgarrados, como seguramente estaría su alma y su mente. Alguien, a la hora de almuerzo en aquel moderno warehouse de algún lugar en Nueva Jersey, gritaba su nombre  - ¡David, David! ¿Where are you? – provocando la risa general de los comensales.


Volar, volar y volar




 Por: Néstor Rubén Taype

                                                        UNO
Cuatro de la tarde era mi horario de salida y tomaba una larga  caminata hasta la estación de los trenes en uno de los suburbios  del estado de Nueva Jersey. El paisaje de salida de este condominio era  muy lindo, el camino era el cruce de un larguísimo campo verde, como los de golf y atrás un puerto en el que acoderaban unos barcos de lujo o los llamados cruceros. Digamos que para  llegar desde el condominio hasta la estación era de unos quince  minutos caminando sin apuro. El día estaba vigilado por un sol esplendoroso que disfrutaba bañándonos con sus rayos y abrazándonos con su calor insoportable. Aquella tarde el gran campo estaba con unos visitantes que sabíamos que llegaban en sus acostumbradas migraciones: los patos
Traté de hacer un cálculo de que cantidad habría y me pareció  más de un ciento. Estaban en todo el  camino y mientras  yo avanzaba los patos se iban apartando, no sin antes mirarme con mucha desconfianza.  No podía evitar cierto temor y recordar la película Los Pájaros, de Alfred Hichtcock, preguntándome si acaso me atacarían. Creo que allí comenzó mi drama y seguramente los nervios me estaban traicionando, al parecer ese miedo empezaba yo a trasmitirlo y mis pasos se hicieron torpes cabreando a estos animales en mi camino. Estaba casi un poco más de la mitad de mi ruta cuando de pronto sentí la mirada  atrevida de un pato más grande que los demás, no se si era así o yo lo veía de esa manera. Estaba a mi costado,  como a unos cinco pasos de distancia y mientras caminaba, él me seguía. Luego me dieron ganas de correr pero no lo hice, que vergüenza, me dije. Apuré el paso y el bendito pato comenzó a acercarse con una respiración  agitada hacia mí. Ya,  dije, este fulano me va a atacar y la mancha se me va a venir encima.  Traté de serenarme y guardar el control del caso, a lo lejos veía los autos pasando por la avenida  sin importarles que me sucedía, de pronto asomó un helicóptero que pasaba fugaz sin percatarse de mi drama. Yo quería gritarles auxilio así como en las películas, pero al final me chupaba – que vergüenza-.
El pato, que supongo seria el jefe, estaba casi como a dos pasos de distancia cuando ya lo sentía jadear y con ganas de atacarme; de pronto fue interceptado por otro pato algo más pequeño que no era igual que todos lo demás, que son como copias hechas en serie. Este pato era algo diferente, pero pato al fin.  Miraba de reojo lo que acontecía y vi que lo había calmado, ya no venía hacia mí y más bien se quedó en su lugar enterrando su cabeza en el pasto.  Me sentí aliviado y seguí caminando ya más seguro que nada me sucedería,  pero sin poder evitar el profuso sudor de mi frente y creo que de todo el cuerpo. Cuando me alejaba  escuché una  voz que me llamaba -Compare, compare, ¡hey choche!   Di la vuelta algo impresionado vi al pato que era diferente a los demás llamándome, ¿choche? Me había dicho choche.

                ¿Tú eres el pato que me ha llamado?

                Claro, yo mismo, ¿ya estas tranquilo?
No salía de mi asombro que ese pato me hablara y quise detenerme pero él me  dijo que siguiéramos caminando sin roche y nos detuvimos casi al final del camino, donde había unas bancas para transeúntes.  Pasada la impresión le dije que eso de choche era muy peruano y que yo lo entendía porque era peruano también, él se alegró mucho y me dijo que si no estaba apurado le gustaría conversar un rato, que no hablaba con un paisano desde hacía mucho tiempo.  Le pregunté qué hacía aquí, como se llamaba, como había llegado desde tan lejos y que no sabía que los animales también migraban individualmente.  Me respondió que eran muchas preguntas juntas pero que su nombre aquí era Mike, adoptado por las circunstancias, pero que en realidad su nombre en Perú era Fido y que por favor no me riera porque ya sabía que era nombre de perro.  No – le dije, para nada, pero que me contara como es que llegó a Estados Unidos desde tan lejos. Entonces me dijo que venía  desde los cerros que rodean Lima, de aquellos lugares pobres y olvidados de la capital. 

                                                              DOS 

Yo vengo de allá, de la pobreza extrema, donde los animales no tienen jaulas ni nada,  todos dormimos en la cocina que también es comedor y dormitorio.  De chiquito solo  me acuerdo de mi mamá y dos hermanitos que jugábamos en la tierra, y el agua solo lo conocíamos para tomarla cuando la señora nos daba con mamadera. Nos habría el pico y nos daba agua en un chisguete, esos de carnavales. No se pueden desperdiciar el agua  hijitos, nos decía. - ¿Y qué paso con tu familia? -  Un día mis hermanos desaparecieron y mi mamá me dijo que se habían ido a vivir a otras casas. Otro día mi mamá también desapareció  y por allí me dijeron que fue un buen arroz con pato, pero eso me lo dijo el gallo borracho que era uno de mis amigos. –  ¿Entonces que paso después? - Ya más joven tenía mi gente, ósea una collera que nos reuníamos siempre allá en el cerro. - ¿Y quiénes eran esos patas tuyos? - Una mancha maldita, mira primero: Gallo viejo,  Pavaso, que era por supuesto un pavo, luego Rocky, el gallo de pelea que era un borracho de mierda. Pekin, que era eso un pekin, me decía que él no era un pato, sino un pekin, según él más fino, me caía pesado y para mi era medio huevón y por último Cayito, que era un cuy bien pendejo. Esa era nuestra mancha que nos reuníamos detrás de alguna choza de nuestros dueños.  ¿Me decías que el combo no abundaba, que vienes de la pobreza  de que se alimentaban?  El combo era poco y no se comía todos los días, mi dueña criaba también a una gallina con dos pollitas y un par de conejos. Yo andaba más afuera con mi mancha, pero todos eran buena gente, especialmente una pollita, que ya te contare mi historia con ella. Comíamos arroz que sobrada del combo de la dueña y sus cuatro hijos y de su marido vago. Pero la tía los domingos nos daba nicovita, no sé cómo los conseguía pero  que rico era comer los domingos.  Cuando estaba con mi mancha me jodían y a veces me decían pato seco, porque no había conocido el agua, ósea un lago, un rio o un lugar donde se supone yo debía nadar. Gallo viejo, que era el sabio del grupo se compadecía de mí. Pobre muchacho – me decía – como es posible que esa patas tuyas nunca haya navegado – Y me explicaba porque tenían  mis patas esa forma. – Hijo, ese cuerpo tuyo nunca se ha zambullido en el líquido elemento, que desgracia – me decía.
No sabes hijo mío que las características de tu biotipo son para que disfrutes de las bondades del agua que te es negado, pero, huye hijo, lárgate de este horroroso lugar y descubre el mundo y vuela, cosa que nunca has hecho a pesar que también naciste para volar. No le entendía lo que hablaba el tío sabio porque yo era un bruto pues. ¿Qué mundo?  Si mi mundo estaba rodeado de cerros,  con gente pobre y animales que sobrevivíamos como podíamos y ¿volar? No, solo vuelan los pajaritos.

ROCKY.
Era un gallo de pelea que su dueño lo compró muy pequeñito y le resultó un gran peleador ganando muchos campeonatos y dándole a su dueño muchas ganancias con las apuestas. Pero el tiempo pasó y un día Rocky comenzó a perder y perder, entonces lo hicieron descansar un tiempo dándole  su última chance de pelear. Su dueño apostó fuerte y se las jugó por su gallo, le tenía fe, pero la fe no era todo, Rocky ya estaba viejo y perdió. Enterró el pico y al toque  bien mosca su gente lo recogió. Respiraba aun y por milagro lo salvaron. Cuando se curó su dueño lo engañó y le dijo que casi desfalleciendo acabó con su contrincante y desde allí lo celebraron con una tranca endemoniada de la que Rocky nunca quiso salir. Chupaba casi todos los días, pero los fines de semana era a morir, él  y su dueño. Andaba tan borracho que  una vez lo quiso pisar a Gallo viejo, al sabio y éste ofendido en su honor  mandó llamar a dos patos negros del barrio maleado para que le sacaran la mierda a Rocky; casi lo matan si no es por mi patrona que le salvó la vida. Desde allí Gallo viejo le tiene bronca.

Gallo Viejo.
No sabe ni se recuerda cuantos años tiene, solo sabe que ya está viejo y nadie se lo va a comer, a no ser que tenga que encontrarse con algunos perros vagos y hambrientos de la zona  que no creen en nadie. Dice que era el mejor cantador de esos cerros baldíos que comenzaba a poblarse de pobreza. Todas las mañanas cantaba a voz en cuello y su grito, a veces barítono, otras veces tenor, daba el anuncio del amanecer en los cerros de esa Lima gris. Vivió con tres familias que lo fueron regalando por varias razones: unas para pagar una deuda, otras vendido por ser un gallo cantor que daba la hora exacta, virtud que le había sido concedido por la madre naturaleza.  Aprendió a leer y leyó muchos libros que alguna vez tuvo unos de sus dueños, profesor de una escuela. Me dice que los humanos, ósea ustedes son uno miserables y depredadores de la madre naturaleza. Le pregunté que significaba esas palabras ¿depre  qué? Entonces me dijo, malos, que eran muy, pero muy malos. Todos los respetan, incluyendo a Rocky después de la paliza, él está presente siempre en nuestras reuniones y hasta en las trancas que a veces nos damos. Altivo el viejo, hablando poco y aconsejando. Claro que cuando ya estábamos todos pasadasos se iba, no quería que le falten el respeto y nos disculpaba por la tranca. Es que una vez Cayito el cuy, le estaba hablando y Gallo viejo se había dormido, entonces cuando despertó, el cuy le dijo – Mira tío, si quieres morirte, ándate a otro lado y nos cagues las fiesta, encima casi te mueres y ni siquiera avisas-. Claro todo el mundo se cagó de risa. Pero él, sacudiéndose las alas y muy serio se retiró diciendo – los perdono sarta de bestias ignorantes.

Pavaso.
Pavaso era eso: un pavaso menso. Siempre que lo vi lucia saludable, sano, gordito, bien papeado. Rocky le recordaba que era un pavo que lo estaba preparando para una cena de navidad, cosa que él negaba y afirmaba ser engreído de la familia, de la numerosa familia que eran sus dueños. Como prueba de ello llegó un día bien borracho comentando que se había metido una tranca con su dueño. Rocky le decía que eso era falso, que solo lo estaban cebando y le invitaban vino para que se acostumbre y no desconfíe –  y le repetía -  un día te darán vuelta Pavaso. Pero el pavo se la creía y así vivía feliz. Días antes de emigrar la mancha nos pasó la voz que el pavito ya no estaba, se encontraron en la basura toda su ropita, ósea sus plumas y cualquiera podía reconocer que eran de él. No botaron nada, había sido comida para los nueve hijos de la familia que con esfuerzo lo alimentaron. No dejaron nada, ni las patas y si no se comieron las plumas, es porque no hay como. Cayito contó haber visto como tiraban su cabeza dentro de la olla de sopa.

Cayito
Líder de una manada de cuyes, cayito era bien mosca y el datero de todas las novedades, que por su tamaño podía entrar a todo sitio. Sabía que era un machito necesario para dar crías y por eso  tenía cierta tranquilidad que no se le diera vuelta. Era rockero y salsero. Siempre nos daba un show de baile, pero Cayito fue atrapado por un maldito perro hambriento  del vecindario que no le dejó ni los huesitos. Allá en los cerros de la pobreza nadie esta libre. Los dueños de Cayito fueron a la casa de del maldito perro, sus vecinos. Estos le exigieron una prueba que su perro se había comido a su cuy, cosa que no se pudo probar. Nosotros desde el techo de nuestra casa insultábamos al maldito perro negro que se comió a Cayito y este enseñando los dientes y ladrando fuerte nos decía – tú serás el próximo patito huevón, cuídate, cuídate, que yo no dejo huellas.

Pekín
Pekín era un pato como yo, pero tenía un color algo amarillento y era un sobrado de mierda. No me caía para nada, lo detestaba, siempre me miraba como si yo fuera menos que él y eso me molestaba. Un día lo cuadré y le dije que se creía, y éste me dijo que no pasaba nada, que él solo era un fino Pekín y que sabía que su origen era noble  de un país llamado Alemania y algún día se iría de ese muladar. Para tranquilidad mía un familiar de la dueña se lo compró, una tía que siempre andaba muy elegante y vivía por la zona de los platudos en Lima. Se largó por fin ese Pekín hijo de su madre que se creía la gran cosa, el muy basura.

                                                               TRES 
La historia había sido larga y estaba yo asombrado de todo lo sucedido, pero faltaba la historia de este pato migrante que luego de contarme con paciencia lo relatado, se quedó pensativo, callado y parecía cansado, como si hubiera volado  diez kilómetros.  Para romper ese silencio le pregunté por qué lo llamaban Fido. Como si hubiera despertado de un prolongado sueño, sonrió y río ante la pregunta al parecer inesperada -  Sorry paisano, sorry. Te voy a contar la historia mía, ¿viste? dije la historia mía, en lugar de decir mi historia, cosas del lenguaje que se aprende aquí como si hablara inglés.  Bueno, comienzo, al parecer los dueños tuvieron una mascota, un perrito llamado Fido y que se murió de rabia y mi dueña encariñada y recordando a su perrito, su bendito nombre me lo clavó a mí.  Una noche cuando conversaba con Gallo viejo y me contaba de la época de guerra que había pasado en la zona, de unos patas comunistas  y que los llamaban terroristas , llegaban en la noche a robar gallinas y todo lo que podían y amenazaban a la gente a que se unan a su lucha. Otras veces venían solo a matar a los vecinos y otras veces dice que llegaban militares. Entonces él me repetía, los humanos son una basura, una mierda, no pueden vivir en paz. Y en determinado momento me hizo jurar que debería irme, huir de ese lugar, que me vaya a conocer los mares y lagos del mundo, que sepa que hay lugares que viven muchos patos y solo patos y que debería conocer otros animales, pero en libertad. Yo, un poco confundido juré, juré que lo haría. Él sabiamente al verme confundido me aconsejó irme al mar a los puertos – vete al Callao ahí hay un puerto y podrás tomar el barco que salga al extranjero. Igual yo decía que será “extranjero”. Gallo viejo era un sabio, me abrazó y me dijo -  Bon voyage – have a good trip, buen viaje muchacho, vuela, te estoy diciendo en  francés y en ingles lo mismo que te estoy diciendo en español.  Yo más confundido pensaba francés, inglés que chucha será eso. 

Mi dueña había dejado a su marido vago y se había empatado con otro, un colorao que venía siempre bien vestido, bien tela y al parecer con plata, después me enteraría que era un estafador. La comida mejoró y  algunas esteras de la casa fueron cambiadas por otras nuevas y los tres hijos de la doña tenían mejor ropita. Un día este colorao me agarró desprevenido y me puso su cara frente a la mía diciéndome – patito ya estas algo grandecito, creo que un mes más ya debes estar listo para la olla, mmmm hueles rico, pero sazonado olerás mejor – y me tiró al suelo. ¿Sabes? Puta allí si me asusté y sabía que era hora de irse tal como me lo había recomendado Gallo viejo, quien la muerte lo había sorprendido una noche cuando la peste pasó por su corral. Sus dueños no lo comieron, era viejo, decían, además murió de peste y era peligroso, podía dar cáncer, decían. Lo ataron como una momia con periódicos, cartones viejos y lo metieron en muchas bolsas para luego tirarlo a la basura. Ni los perros que rebuscaban en los basurales se lo quisieron comer. Así terminó la vida de Gallo Viejo, el intelectual, sabio y conocedor de muchas historias de esos cerros hambrientos, murió como un apestado, muy triste final para un honorable gallo.

Tomando la recomendación del viejo gallo y a  punta de empeño y esfuerzo no sé cómo, pero llegué al puerto,  fueron días y días de hambre, tenía que ir escondiéndome, pero, como me dijeron antes, yo tenía la facultad de volar y volé.  Me alimentaba de desperdicios de los mercadillos del puerto y en algunas tardes desoladas los pelicanos me preguntaban que hacia allí, y las gaviotas también. Los viejos como siempre aconsejando, uno de ellos un viejo pelicano, al contarle mi propósito, me dio datos muy buenos para salir fuera. Me contaba de los barcos que llegaban y para donde iban. Me dijo que lo mejor era que tomara un barco que iba para Nueva York, que llegaba en un mes y era muy grande donde yo podía camuflarme perfectamente. Un mes de espera me parecía largo, pero aprendí a moverme bien en las orillas del mar. Todo iba bien hasta que un día, en un atardecer y cuando el sol estaba zambulléndose en el mar, conocí a una gaviota muy linda.  Conversábamos mucho y poco a poco nos hicimos bien patas y volábamos juntos, aunque yo no con tanta habilidad como ella, quien cortésmente me conseguía pescadillos para alimentarme y yo, como no, con cierto recelo, aceptaba, no tenía otra y el hambre apuraba. Allí tuve la oportunidad de posarme sobre las aguas del inmenso mar y nadar y patalear con mis herramientas que la naturaleza me había dado, mis patas. Pero el movimiento de las aguas eran demasiado fuerte y asustado levantaba vuelo entre las sonrisas de la gaviota que me decía que yo jamás me podría hundir. Así, nació el amor y ciertamente me enamoré de la gaviota a quien llamé Tita.  ¿Te viniste con ella aquí? – pregunte -  No, me dijo y prosiguió con su historia – Su familia no me quería y su viejo vino a decirme que de donde se me había ocurrido enamorar a su hija si no teníamos en común nada, absolutamente nada y que no permitiría esa relación, amenazándome con traer a unos gallinazos salvajes, que por unos cuantos pescados de pago, podrían llevarme al otro mundo. ¿Pero Mike, como te enamoras de una gaviota por Dios? Mira, he sido bien piña, en el cerro, ósea allá en mi casa, me salí enamorando con una pollita más rica y recontra traviesa, esa no creía en nadie, venia y me buscaba cuando el gallinero estaba vacío y allí nomas yo mismo era. Pero, partí sin decirle adiós y me imagino que hoy me debe estar odiando. Ahora como si se repitiera la historia la fecha  se  acercaba y yo otra vez padeciendo de amor,  pero aquí si era amor verdadero. 
La gaviota era finita, amable y me había jurado amor eterno y yo también, aunque sabía que ese juramento de no dejarla nunca era una miserable  falsedad. El viejo pelicano me avisó una tarde que el barco llegaba al día siguiente y que estuviera listo, dijo que él conocía a toda la tripulación de animales que llegaban allí, desde  sus hermanos  pelicanos hasta los ratones.  Así pues, con todo el dolor de mi corazón me embarque una tarde lluviosa allá en el puerto  del Callao, la lluvia incesante anunciaba que los vientos se asomarían y al partir, el barco se mecía de un lado a otro, era una mecedora.  

                                                           CUATRO         

Inesperadamente mientras veía que la figura del puerto se  alejaba, apareció frente a mi Tita, la bella gaviota y por unos segundos me quedó mirando en silencio, una mirada que preguntaba porque, y súbitamente levantó vuelo. Desde ese momento tengo el corazón quebrado y que no ha podido curarse con otros amores, ni con todas las patas que ves tú aquí en la manada. Yo, un poco cándido le pregunté si regresaría alguna vez a la patria, al Perú.  – Hey, como voy a regresar, será para terminar en un plato de comida, ni hablar, quiera o no quiera moriré por estos lares o en manos de algún cazador furtivo que no respete las prohibiciones de temporada de caza y me meta un tiro inesperado.   Ahora yo, - sorry, sorry por esa estúpida pregunta – ¿dime como te tratan aquí los americanos? – Sonríe- Mira no  ha sido fácil, un día me metí a la manada ya guiado por un pato que me acompañó desde el puerto de Newark.  Ósea tú sabes, el pelicano viejo de allá, me recomendó a otro pelicano amigo de acá y éste a su vez al pato amigo. Me llevaron al jefe y luego vino con dos patos más que me miraban dando vueltas a mí alrededor, me miraban con desprecio y después con algo de compasión. No manyaba el inglés, que lo fui aprendiendo poco a poco. Me dijeron que estaba muy flaco, que eso daba mala impresión a la manada, que no saldría a volar con ellos hasta que tenga un peso adecuado. Me preguntaron de donde era y si todavía podía crecer, todo respondí con el amigo que me trajo y que manyaba su español. Así me fui integrando a la  mancha y ya después era el pato extranjero que llamaba la atención, especialmente de las patitas que me buscaban.  He cambiado de manadas varias veces y esta es una de ellas, el jefe aquí es buena gente, casi se te fue encima, pero como viste, lo tranquilice. Aquí se vive bien, se come rico y si no hay, migramos, siempre con cuidado de no estrellarnos con alguna avioneta desubicada. 

Ya se hizo tarde Mike, tengo que irme y un gran gusto haberte conocido y gracias por salvarme la vida, también por contarme tu historia. ¿Quieres decirme algo más? – Si- Una vez nos metimos una tranca con los jefes, una tranca con vodka. Ya borracho les dije que si querían conocer  los cerros que circundaban Lima, los cerros, los enormes cerros llenos de chozas. Ellos se reían y no sabían  que hablaba, pero me dijeron, ¡ya vamos!  Y salió uno a pasar la voz que nos íbamos a un largo viaje. Al final no se hizo, era una broma, no volamos tanto. Pero te imaginas doscientos patos volando sobre los cerros pobres de Lima, puta, hubiera sido una muerte honorable, sacrificándonos por  el amor al prójimo,  de la puta madre, cuanta gente comería pato. Y has visto, estos tienen un tremendo tamaño, con uno solo se alimentaria a diez personas, jajaja. Quizás  algún dia lo hagamos, que no te sorprenda si alguna vez lees que allá en los cerros se aparecieron doscientos patos volando bajo, volando como kamikazes, por el hambre del pueblo.  Saludos paisanos.

Dejé al pato peruano, migrante que salió de los cerros de la pobreza limeña para vivir mejor con otros de su especie, tal como lo hacemos los humanos, pero quizás nosotros no somos tan solidarios como ellos, ni escogeríamos morir como ellos.

Mi primer vuelo en Faucett




Esta foto es un homenaje a nuestros viejos trabajadores de Faucett. (De izq. a der.)Lorenzo Yamunaque Villegas, David Máximo Regalado, Wilfredo Mendoza, Siguiberto López Trigoso, Felipe Taype Pebe, Jorge Nureña Esquerre, Paulo Torres Cueto (todos trabajadores de la Sección de Pintura) y Fernando Herrera de Relaciones Publicas.
Por: Néstor Rubén Taype
Aparemente era una noche como cualquier otra y yo estaba viendo mi serie favorita "Combate" ¿que le pasaría al sargento Saunders hoy? Cuando jugábamos a la guerrita había que regirla para poder escogerlo, todos querían ser el sargento Saunders; después estaba Kaje, "Litle" John y "Doc" eran los inolvidables personajes de esta serie de los sesentas y setentas y de los que no nos perdíamos ningún capitulo. La programación continuaba y luego vendría el "Panamericano" y mi sala se llenaba de gente con  mis papis y hermanos mayores para ponerse al día con las noticias.
Un  locutor llamado Humberto Martínez Morosini era la estrella del noticiero un tipo que se le consideraba ya de la casa, lo veíamos todos los días.
Pero para mi no era un día o mejor dicho una noche cualquiera pues al día siguiente iba a ir a la fiesta de aniversario del trabajo de mi  padre y donde laboraba también mi hermano y tres tíos hermanos de papá.
Mi hermano me había contado que habría vuelos de paseo para todos los familiares de los trabajadores y eso me quitaba el sueño. Estuve contando los días desde que me enteré como dos semanas atrás y yo quería  que el tiempo volara lo más rápido posible.
Cuando terminó mi serie favorita inmediatamente salí de casa y fui a buscar a un par de amigos que vivían al frente, subimos al cuarto piso del edificio y de allí trepamos a la azotea. Era una noche con media luna y el cielo estaba despejado yo les contaba lo que iba a pasar mañana y hablaba soltándole todo el rollo con mucho entusiasmo y ansiedad.
Mientras hablaba podía ver desde allí la Universidad San Marcos y su viejo estadio, también veía los edificios de Mirones una vieja urbanización. La avenida Venezuela se alumbraba con las luces de los autos y buses que pasaban a esa hora desfilando por las tantísimas fabricas de aquellos años como D'onofrio, La Coca Cola, Moraveco, y muchas otras que se pierden en mi memoria.
Miraba al cielo y veía las estrellas y pensaba, mañana estaré por allí y que demonios se sentirá volar, el estomago me hacia cosquillas  de nervios.
Ya había visto los aviones cuando vivía en Santa Cruz y también cuando fui al aeropuerto del Callao  como a los doce años, pero nunca había volado.
Ya algo tarde bajamos del edificio no sin antes haber escrito en el suelo de la azotea con un pedazo de ladrillo rojo una nota que decía  "mañana voy a volar en avión por primera vez"  
Entré a casa y me fui directo a mi cama, mi madre me ofreció algo para comer pero no tenia hambre la ansiedad me ganaba, solo quería dormir y que amanezca.
Entonces finalmente después de una larga  cola nos tocó volar en un DC-6, a bordo nos daba la bienvenida una bella  y alta aeromoza que aun recuerdo su nombre: Marita Havendack (quizás no sea el apellido exacto, pero sonaba algo así)
El avión estaba lleno de gente que disfrutaba del viaje y las atenciones de la tripulación. Nos regalaron muchos dulces y muchos refrescos que podíamos repetir las veces que quisiéramos.
En un momento alcancé pasear por la cabina y estaban dos pilotos elegantemente vestidos con su uniforme de rigor a quienes nos presentaron, recuerdo solo un apellido, Coli - dijo la azafata, el Capitán Coli, quien al mirarnos nos regaló una sonrisa.
Quizás fue solo un  minuto que estuvimos en la cabina pero pude ver el cielo a través de las lunas delanteras del avión y  por unos segundos gozar de un espectáculo maravilloso que tanto había soñado (Muchas veces cuando viaje en misión de servicio vine en cabina pero el recuerdo del primer viaje fue imborrable)
El hangar era una fiesta, se habia realizado  un consurso para elegir a la reina del aniversario y pude verla en el escenario preparado para ello; el nombre de la elegida fue de una jovencita: Teresa Puertas.
Nada hacia presagiar que años después buena parte de mi vida la pasaría en la misma empresa que trabajaba papá, lugar que nos marcaría para siempre con vivencias inolvidables y  que nos daría los amigos de toda la vida.
Ahora solo queda darle gracias a Dios por habernos permitido tocar con nuestras manos ese cielo naranja llamado Elmer Faucett, ese nombre que hasta ahora nos une, que se mantiene vivo y que celebramos cada aniversario.


"El canto de las turbinas cesaron.... y el viejo Faucett.... solo esta dormido"

¿EL TRIUNFO DE JORGE MUÑOZ SIGNIFICA EL RESURGIMIENTO DE ACCIÓN POPULAR?



¿EL TRIUNFO DE JORGE MUÑOZ  SIGNIFICA  EL RESURGIMIENTO DE ACCIÓN POPULAR?

(Una charla por teléfono con el periodista Juan Carlos Lázaro)

Por: Héctor Rosas P., desde San Francisco

     (El pasado 7 de octubre se realizaron elecciones regionales y municipales en el Perú. En Lima, la capital, el gobierno municipal fue ganado por el candidato Jorge Muñoz, de Acción Popular, un partido que prácticamente había desaparecido de la escena política desde 1985. Para que nos explique este sorprendente triunfo y otros tópicos de la política peruana entrevistamos al periodista Juan Carlos Lázaro).



   ¿En Lima y otras ciudades del Perú han sido elegidos alcaldes que pertenecen a un partido en estado de extinción. ¿Esto significa el resurgimiento del partido ACCIÓN POPULAR?

   -No hay resurgimiento de AP  ni de ningún partido tradicional (APRA y PPC). Como lo han señalado  diversos analistas políticos, el triunfo  en las elecciones municipales del domingo 7 de octubre es de Jorge Muñoz, actual alcalde de Miraflores, quien hizo su carrera  política en Somos Perú y en la última hora se inscribió en AP. Su simpatía, ponderación, experiencia municipal y los errores de sus contendientes hicieron posible su triunfo. Su amplia votación, por efecto de arrastre, favoreció a otros 13 candidatos de AP en distritos de Lima.

    ¿Qué trabajos ha venido realizando AP que le han permitido contar nuevamente con la simpatía de cierto sector de la población peruana?

     -A lo largo de toda la campaña, Muñoz nunca pisó el local de AP del Paseo Colón. Solo lo hizo el día de su triunfo. Desde hace un buen tiempo, los locales de AP y del PPC permanecen con las puertas cerradas, sin actividad partidaria, olvidados de la ciudadanía. El APRA mantiene su local central con las puertas abiertas, pero su actividad se ha reducido a la décima parte de lo que era en el siglo XX.

     ¿Tiene algo o mucho que ver el ex candidato presidencial Alfredo Barnechea en el triunfo de Muñoz y otros candidatos de AP?
* El periodista Juan Carlos Lázaro

     -Alfredo Barnechea  fue el candidato de AP en las últimas elecciones presidenciales (2016). Se inscribió en la última hora en AP, alentado por el congresista Victor Andrés García Belaúnde. Barnechea procedía de las filas del APRA donde realizó toda su carrera política. Su ideología es socialdemócrata o hayista. Aunque no ganó, su buen desempeño en la campaña electoral (quinto lugar) despertó entusiasmo en las magras filas de AP. Pero, al igual que Muñoz, ese lugar expectante fue obra de Barnechea, no de AP, que brilló por su ausencia en toda la campaña.

   ¿Es limpia la trayectoria de AP, como dicen algunos, o también tiene cola que le pisen?

    -El primer gobierno de AP (1963-1968) concluyó en medio de un descomunal escándalo de corrupción política recordado como “La página once”, que sirvió de pretexto al general Juan Velasco Alvarado para derrocar a Belaúnde. Su segundo gobierno (1980-1985) hubiera pasado como el más ineficiente del Perú del siglo XX si no lo hubiera sucedido el del APRA o de Alan García (1985-1990) que generó una inflación sin precedentes. Desde 1985 AP prácticamente desapareció de la escena política. En el año 2000, el congresista acciopopulista Valentín Paniagua (el menos votado), fue elegido por el Congreso presidente transitorio de la República, es decir, solo por algunos meses, mientras se resolvía la crisis política generada por el abandono del cargo de presidente de Alberto Fujimori. Desde entonces AP no ha vuelto a presidir ni el poder Ejecutivo, ni el Legislativo ni el Municipal.

   ¿Quedará ahí este resurgimiento de ACCIÓN POPULAR o irá creciendo hasta volverse este partido nuevamente en una fuerza política?


-Si AP sabe aprovechar las expectativas generadas con los triunfos personales, aunque con su símbolo, de Barnechea y de Muñoz, podría experimentar un resurgimiento. Pero ello implica modernizarse, tanto ideológica como orgánicamente. Lo cierto, ahora, es que AP no es atractivo para los jóvenes, no es parte de sus referentes políticos, no tiene actividad partidaria ni convoca multitudes.

   De acuerdo como se desenvuelva AP en adelante ¿hay posibilidades que uno de sus miembros vuelva  a sentarse en el sillón presidencial?

   -AP ha probado, con Barnechea y con Muñoz, que haciendo de “vientre de alquiler” puede lograr mucho más que siendo él mismo.

   Desde que Belaunde fundó Acción Popular hasta la fecha ¿hay  momentos en que este partido ha estado implicado en casos de corrupción?

    -El primer parlamentario vinculado al narcotráfico que fue puesto al descubierto pertenecía a las filas de AP, era de apellido Rivera. Esto fue un escándalo y ocurrió en el periodo 1980-1985. Los otros casos ya los señalamos.

    Acerca de Belaúnde, escucho decir que murió pobre. ¿Qué hay de cierto?

    -Belaunde no murió pobre ni rico. Era un hombre de clase media, honorable y honrado. Velasco, que lo derrocó, tampoco se enriqueció con el poder. Haya de la Torre, el fundador del APRA, al morir solo tenía como propiedad su biblioteca. Los presidentes que han representado un punto de quiebre, para bien y para mal, en la historia reciente del Perú han sido Leguía, Velasco y Fujimori. Lamentablemente los tres fueron dictadores.

   ¿Qué puedes decirme de Orrego, el único acciopopulista que ha llegado a ser alcalde de Lima, y quien tuvo como regidor a Luis Castañeda Lossio?

   -A Orrego no se le recuerda como un gran alcalde de Lima. En este campo las palmas son para Luis Bedoya Reyes y Alberto Andrade.

* Juan Carlos Lázaro se ha desempeñado, ya como reportero o jefe de informaciones o editor de política en los diarios: La República, Síntesis, El Sol y Expreso, en la revista Caretas y en las agencias de noticias Andina y Xinhua. En el 2002 creó la revista de política y cultura Hechos & Argumentos.

Carmencita Durand.....y los recuerdos de una profesora


Por: Néstor Rubén Taype

¿No te parece que esta algo mocosita para esto? - Me dijo Segundito-
- Puede ser, pero yo creo que lo va hacer bien - respondi
- Bueno, el tiempo apremia, salgo en un par de días a Miami y voy a estar fuera como por una semana, tienes que apurarla para que todo este listo, ya no tienes mucho tiempo.
El viejo Stinson naranja nos miraba a través de la ventana todos los días como fiel acompañante de nuestras oficinas de reservaciones que ahora reposaban en su local muy cerca del aeropuerto internacional.
La empresa había decidido contratar estudiantes de las academias de turismo para cubrir personal que se necesitaba durante las llamadas “temporadas altas”
Usualmente nuestro jefe dictaba las clases sobre el sistema de reservaciones, pero debido a sus continuos viajes teníamos que preparar a uno de nuestros agentes que pudiera hacer esta labor.
Había varios nombres en mente y la decisión teníamos que hacerla pronto, el tiempo, como decía el jefe se estaba acabando.
Carmencita era una de ellas, traviesa, hiperactiva, conversadora, muy jovencita, que venía  además acompañada de unos ojos preciosos.
Finalmente le comunicamos la noticia sobre su nueva responsabilidad y lejos de asustarse lo tomó con mucha seriedad.
Recibió las indicaciones del caso con el aviso adicional que había mucha presión para tener listo el material respectivo lo mas pronto posible.
Camuchita nos sorprendió llegando un buen día con sus cuadernos y nos mostró sus apuntes para solicitar las últimas recomendaciones.
El sistema “Inhouse” que usaba nuestra oficina de reservaciones estaba detallado minuciosamente en cada página.
Carmencita y la supervisora ( de pie) Nelly Alfaro.
El nombre, destino(s), contacto(s) conexiones internacionales, arribos, tiempo mínimo de conexión, confirmación, reconfirmación, cancelaciones y todas las demás etcéteras que componían esa parafernalia del sistema estaban allí.
Con una amplia sonrisa en los labios y con su grueso folder y cuadernos en los brazos nuestra futura instructora nos comunicó que estaba lista, ah, olvidaba que además llevaba una regla, que como ella dijo, era solo para señalar los apuntes en la pizarra.
Las clases se dictaban en las aulas de capacitación muy cercana a nuestra oficina, ésta área estaba a cargo de nuestro queridísimo compañero David Chávez, en quien encontrábamos como siempre a un gran colaborador.
Número de asistentes, tiempo de duración de la clase y del refrigerio, eran facilitadas a David, para preparar el aula y tener todo listo para la dictar las clases a los nuevos alumnos que concluirían con un exigente examen final.
El resultado fue que Carmencita  la casi adolescente agente de reservaciones  hizo un excelente papel como instructora, puesto que tuvo a su cargo una buena temporada en que la empresa la necesitó. Me imagino que debe recordar esta experiencia o espero hacerla recordar ahora después de muchos años. 
Aún debe tener en sus oídos la voz de una de sus “patas” del alma cuando ingresó en plena clase y le dijo:
-         Camuchita, te espero para tomar café ahora que termines tu clase –
-         Señorita Carmen Cuando estoy en clase……por favor.

Una Anécdota con Herbert “Papelito” Cáceres

Por: Néstor Rubén Taype

Nuestro querido y siempre atento amigo Herbert Dante Antonio Cáceres Zavalaga, mas conocido como “Papelito” era un excelente controlador. Para quienes no recuerden o no sepan “antiguamente” ¿que frase verdad? Pero bueno sigamos, antes que llegaran las computadoras, el control de los vuelos se manejaba de forma manual.
Se acumulaban las tarjetas por rutas y había que estar contando continuamente para saber el estado del vuelo. Teníamos una enorme pizarra con lo números de los vuelos y debajo de ellos colocábamos fichas de colores. Había ficha verde cuando el vuelo estaba disponible, amarillo cuando estaba por cerrarse y rojo cuando el vuelo estaba lleno.
Me tocó muchas veces ser controlador con “Papelito” Cáceres, apodo tomado por su gran parecido con el arquero de Universitario de Deportes de aquella época. Herbert estaba en el control del norte y yo del sur, ambos contábamos nuestros vuelos para mantenerlos al día y hacer el cambio respectivo de turno.
Herbert, rodeado de Pepe, Ruben,Liz, Beatriz y Armando.
Debido a la demanda muchas veces se solicitaba los llamados “Vuelos Extras” ya sea para el norte o sur. Pero era mas común en el la ruta del norte separar los vuelos de acuerdo a la demanda. Así teníamos el CF348 CIX - PIU el CF340 TYL -TBP y el CF342 TRU – CIX.
El que lo separaban con mayor frecuencia era el 348 por la gran demanda que teníamos, entonces se programaba vuelos directos a CIX y PIU.
Cada vez que el “gordo” Grados o la señora Nelly (nuestros supervisores) solicitaban información de los vuelos, nosotros procedíamos a reconfirmar nuestras cantidades.
Pero “Papelito” tenia la costumbre de tomar las tarjetas barajarlas como se hace con los casinos y luego de acomodarlos bien los sujetaba con sus dos dedos, el índice y el pulgar.
Yo lo miraba y le hacia el gesto en silencio con las manos como diciéndole: ¿que haces?
Herbert cerraba los ojos y haciendo una pose de meditación se tomaba unos quince segundos y luego me decía - todavía hay espacio, este vuelo esta en la mitad.
Lo vi hacer repetidas veces hasta que en una oportunidad cuando terminó su original “conteo” de vuelo me dijo – esta full el 348 hay que separarlo.
Le pedí sus tarjetas y de inmediato me puse a contarlas y para mi sorpresa estaba en lo cierto. “Papelito” como lo haces compadre – le pregunté - y él haciendo un ademan de guardar silencio dijo solamente “Top Secret” Rubencito.
Un grato recuerdo y anécdota de las innumerables que hay de nuestro caro y dilecto amigo arequipeño - mollendino, Herbert “Papelito” Cáceres.
………………….
CIX: Chiclayo
TBP: Tumbes
TYL: Talara
TRU: Trujillo
PIU:   Piura

“La Inmigración Judía al Perú” (panorámica por décadas)

Leon Trahtemberg
ANTECEDENTES DE LA INMIGRACIÓN JUDÍA

El siglo XIX en Europa fue un escenario de violenta confrontación entre las jóvenes fuerzas liberales y las antiguas alianzas conservadoras que habían dominado Europa por siglos y tuvieron excluidos a los judíos de la igualdad de derechos civiles y políticos. Obviamente los judíos estuvieron del lado liberal, que sufrió duramente al colapsar la Revolución de 1948. Entre los 10 millones de europeos que migraron principalmente a las ciudades atlánticas de América a raíz de las subsecuentes persecuciones y crisis económica, hubo muchos judíos, la minoría de los cuales llegaron a las ciudades del Pacífico, incluyendo las del Perú.
Este era un país que ya había experimentado una importante inmigración de negros para el trabajo agrícola, construcción de ferrocarriles y explotación del guano, a la que luego siguieron inmigraciones de polinesios, chinos y japoneses llegados mediante contratos de importación de mano de obra. En realidad la política peruana era la de alentar inmigrantes europeos, pero como estos preferían países más atractivos como Argentina, Uruguay y Brasil, el gobierno peruano se resignó a recibir otros grupos étnicos.
Sin embargo hacia 1923, frente a las migraciones de indígenas y provincianos peruanos hacia las ciudades de las costas, y el desarrollo de corrientes intelectuales indigenistas nacionalistas, se prohibió la inmigración de asiáticos. Para entonces ya se había producido una segunda ola de inmigración judía que trajo al Perú unos 2,000 judíos procedentes de Rusia, Rumanía, Polonia y Turquía. Hacia los años 1930´s se restringió también la inmigración europea, limitándola a gente con profesión, dinero o capacidad de aporte tecnológico, lo que permitió la llegada de algunos judíos de Alemania que se dedicaban especialmente a la medicina, ingeniería y música.
PRESENCIA DE JUDIOS EN LIMA EN EL SIGLO XIX
Bajo este telón de fondo regresemos hacia 1850 año en el que diversos documentos ya dan cuenta de la presencia de judíos en el Perú, en su mayoría alemanes, prusos, franceses e ingleses quienes se desempeñaban como industriales, banqueros, joyeros, ingenieros, comerciantes y representantes de firmas europeas. Se puede leer en “El Comercio” de la época la publicidad de la firma “Jacobo Stein y Cia.” (26/11/1852) que vende ropa femenina, la dulcería “Phailes y Blanc” (14/1/1853) y la tienda de cigarrillos y habanos de los hermanos Cohen (1855).
Hacia 1858 llegó de París el joyero e importador de telas alsaciano Augusto Dreyfus, pariente del famoso banquero Isaac Dreyfus, quien en 1869 creó una empresa para comerciar con el guano peruano, suscribiendo el famoso y polémico contrato entre Dreyfus y el gobierno peruano (París 5/7/1869, ratificado por el Congreso peruano el 11/11/1879.
También la familia Rotschild se hizo presente en el Perú a través de los hermanos Segismundo y Fernando Jacobi que fueron los primeros en establecer en Lima una Casa de Cambio. Por su parte Paul Ascher fundó la Bolsa Comercial del Perú y fue el primer corredor de bolsa acreditado en Lima.
Los judíos se fueron integrando a la vida social de sus paisanos en el Club Inglés y el Germania, y varios se dedicaron a las carreras de caballos y figuran en 1864 como fundadores de la “Sociedad de Carreras”, el actual Jockey Club del Perú. No habiendo muchas damas judías entre los inmigrantes, éstos contrajeron matrimonio con damas peruanas, siendo el primero de estos matrimonios el de Max Bromberg e Isabel Lazurtegui, el 16 de abril de 1865.
CEMENTERIO JUDÍO
Hacia 1868 se produjo en Lima una devastadora epidemia de fiebre amarrilla que produjo la muerte 6,000 personas, entre ellas 10 judíos. Hasta entonces, los 25 judíos fallecidos desde 1861 habían sido enterrados en el antiguo cementerio británico pero ante la concentración de muertos en un solo año, decidieron unirse en una asociación judía que se ocupara de atender el ritual del entierro y ocuparse luego de las viudas y huérfanos. Así fue como en 1869 los judíos constituyeron la “Sociedad de Beneficencia Israelita (de 1870)” que en 1875 adquirió el Cementerio Judío de Baquíjano. En su placa inaugural se observan los nombres de las 86 cabezas de familia, lo que significa que en total hubo unos 300 judíos en aquella época, que por falta de nuevos migrantes y de mujeres judías fueron abandonando la vida judía conforme se acercaba el siglo XX.
La historia de este cementerio está íntimamente vinculada al inversionista ferrocarrilero norteamericano Enrique Meiggs, quien trajo consigo a varios ingenieros judíos que lograron que él donara un terreno aledaño a la ruta del ferrocarril de Lima a Callao, por el que cobró simbólicamente un centavo por vara cuadrada. Además fue él quien consiguió el permiso de funcionamiento del cementerio aprovechando la influencia de la legación norteamericana en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
LA GUERRA CON CHILE (1879)
En la guerra con Chile los judíos apoyaron los esfuerzos militares peruanos. Hubo varios héroes judíos, como el hacendado Gustavo Badt quien con su dinero formó la Unidad Militar Huáscar en el pueblo de Magdalena, conformádola con parientes, amigos y peones de su hacienda Matalechusita.
Otro de los héroes fue el Capitán Enrique Oppenheimer, quien sirvió en el cuerpo “los mosqueteros” al mando del Mariscal Cáceres, siendo herido en el combate de San Juan y Mira flores. Recuperado, se incorporó a la Campaña de la Sierra hasta que murió en Huamachuco el 10 de julio de 1883.
Por su parte los comerciantes y financistas judíos aportaron recursos y préstamos para la guerra, quedando en la ruina después de la derrota, la cual significó un duro golpe a la continuidad judía porque canceló su sueño de levantar una sinagoga y un colegio. Hacia fines del siglo XIX, prácticamente desaparecieron los judíos de Lima.
JUDÍOS EN EL ORIENTE PERUANO
Más bien en la selva loretana desde 1880 se instalaron jóvenes aventureros judíos marroquiés procedentes de Manaos y Belén do Pará en Brasil, quienes llegaron navegando a través del Amazonas en busca de fortuna, en la época del caucho. Ellos convirtieron a Iquitos en el principal centro de exportación de caucho e importación de bienes europeos. Los judíos promovieron el trueque e intercambio comercial a través de los barcos que a manera de bazares flotantes llegaban a todos los pueblos de la Amazonía llevando telas, herramientas, maquinaria, golosinas, libros, vinos, etc. y recogiendo caucho para la exportación. Varios judíos tuvieron hijos en los más diversos pueblitos de la Amazonía. Hacia 1910 habían unos 200 judíos radicados en Iquitos donde se integraron a la vida social y municipal, habiendo sido elegidos varios de ellos alcaldes de esos pueblos. Entre ellos Benjamin Medina (1877-79), Victor Israel (1917, 1918, 1920), Salomón Joseph Deyfus (1952-6), Willy Benzaquen (1962-3) que fueron alcaldes de Iquitos; Shalom Benhamu en Yurimaguas; Lazaro y Meier Cohen en Pucalpa.
Nuevamente, la falta de mujeres judías devino en la formación de hogares con damas indígenas, cuyos descendientes aún perduran hasta hoy en la pequeña comunidad judía de Iquitos de la que han surgido personalidades como los diputados de Acción Popular Teddy Bendayán y Wilson Benzaquén,(1980-85).
VIDA JUDIA EN LIMA Y PROVINCIAS
La segunda ola de inmigración judía a Lima se remonta a principios del siglo XX. Eran principalmente sefarditas procedentes de Turquía, a los que se agregaron en la década siguiente judíos askenazitas procedentes de Polonia, Rumanía y Rusia. Los primeros inmigrantes llegaron con algunos recursos y lograron instalar pequeñas empresas, pero hacia los años 20’s los inmigrantes europeos llegaban muy pobres, procedentes de la arruinada Europa de la Primera Guerra Mundial.
Ellos recibieron el apoyo de sus correligionarios consistente principalmente en dotaciones de mercaderías (principalmente telas y pasamanería) que éstos llevaban a las provincias para vender a crédito. De este modo los judíos viajaron por todo el Perú, y con el tiempo se quedaron a radicar en ciudades como Ica, Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura y Huancayo. Observando el desarrollo de la inmigración judía en el siglo XX es posible identificar un claro patrón de conducta.
1). Los inmigrantes llegaban a Lima y de allí muchos se dispersaron hacia las provincias, llegando a ser unos 1,500 en los años 1940’s. A partir de entonces, empezó un lento proceso inverso de migración hacia Lima que duró unos 20 años, aunque fue más rápido hasta mediados de los 1950’s época en la que había unos 4,000 judíos en el Perú. Para 1965, ya no quedaban núcleos judíos en provincias. Las pocas familias que quedaron generalmente tenían una parte de su familia en Lima y viajaban con cierta frecuencia a la capital para fines comerciales, familiares y rituales.
2). Prácticamente todos los inmigrantes que fueron a provincias, con la excepción de los profesionales alemanes, se dedicaron a ser vendedores ambulantes de telas y pasamanería. Poco a poco fueron ampliando su actividad, comprando oro, plata, granos y pieles que traían a Lima para su comercialización.
Los Decretos Supremos del Gobierno de Benavides en l936 restringieron el comercio ambulante exigiéndole a los comerciantes establecerse en locales fijos, lo que obligó a los judíos a concentrarse en bazares vendiendo telas, ropa, locería, etc. Algunos se iniciaron en la manufactura industrial de muebles, peletería y confecciones.
3). Entre los profesionales que llegaron al Perú hubo músicos, médicos, ingenieros y científicos sociales, que dictaron cátedra en universidades nacionales como San Marcos, Huamanga y Trujillo. Los músicos judíos en 1938 fundaron la Orquesta Sinfónica Nacional que por años fue dirigida por Theo Buchwald e integrada por connotados músicos judíos como Bronislav Mitman (quien luego fue el Director de la Banda de Musica de la Guardia Republicana), Edgar Heyman y otros (Rodolfo Holzmann, Adolfo Berger, Max Bremer, Leopoldo Palm, Ernst Lewitus, Hans Lewitus, Hans Prager, y desde 1950 Yolanda Kronberger).
Algunos judíos se fueron a vivir a las provincias, donde era más fácil revalidar títulos y encontrar trabajo, especialmente los médicos y farmacéuticos, como el pediatra Samuel Geller en Ica y el Dr. Hans Ruhr en Huancavelica y Huancayo. El químico farmacéutico Jacques Alcabes fue Rector de la UN de Huamanga y el Dr Kurt Mayer fue rector de la UN de Trujillo, donde descolló el arqueólogo Hans Horkhemier descubridor de la fortaleza de Chancay y las Murallas de Huaura por lo que fue condecorado con la Orden del Sol en 1965.
4). Los principales asentamientos judíos en provincias, (a excepción del ya mencionado caso de Iquitos) se ubicaron en las ciudades a las que había acceso directo por las carreteras o líneas férreas, como Huancayo, Arequipa, Trujillo, Chiclayo, así como en las ciudades que tenían acceso directo a un puerto marítimo, como Callao, Mollendo, Salaverry, Etén, Paila y Talara.
Todo esto resulta comprensible por la naturaleza de la actividad comercial que realizaban, que requería un constante movimiento terrestre y a veces marítimo entre ciudades, así como facilidades para recibir las mercaderías desde los diversos polos de desarrollo comercial que habían en el país.
5). Los judíos inmigrantes supieron llenar un vacío que existía en la actividad comercial, con las ventas ambulantes y al crédito (cobraban semanalmente a sus clientes hasta que cancelaban las deudas), a las que los habitantes nativos no estaban acostumbrados. Ese mismo patrón de intercambio comercial se repitió en la selva por la vía marítima del Amazonas.
Esto le permitió a los judíos progresar económicamente y así ganar la seguridad que les hacía falta por haber sido muy pobres cuando se iniciaron.
Simultáneamente, su gran dinamismo favoreció marcadamente el desarrollo económico de las ciudades peruanas en las que vivieron, ya que conectaron comercialmente a las ciudades entre sí, abriendo mercados tanto a los comerciantes e industriales de Lima como a los de provincias.
En una época como la actual en la que los nacionalismos xenofóbicos europeos desprecian a los inmigrantes, bien vale la pena tomar nota de lo que los inmigrantes judíos le aportaron no solo a los EE.UU., Inglaterra o Francia, sino también a países como el Perú. Los judíos del siglo XIX ayudaron a la integración comercial internacional, a través de sus especialidades como agentes de empresas europeas, y contribuyeron como profesionales en rubros como la geología y la ingeniería, para la construcción de líneas de ferrocarril y planificación urbana. También hubo economistas y capitalistas independientes que desarrollaron el comercio de piedras preciosas y joyas, bolsa de valores, casas de cambio cigarrillos y negocios de importación y exportación do telas, guano minerales y algodón. Los judíos del siglo XX, tanto en las ciudades costeñas como en la selva, tuvieron aportaron notablemente a la integración nacional, expandiendo su desarrollo comercial, industrial y los servicios de salud, que eran tan escasos en esos tiempos.
6). Los judíos desarrollaron su vida social en dos mundos. Por un lado al interior de las comunidades judías, donde compartían su idioma ancestral, comidas, costumbres, rituales, actividades de ayuda mutua, y por otro lado el mundo de la calle y la ciudad, llegando a acceder a importantes cargos públicos y a recibir diversos reconocimientos oficiales, de los cuales escucharemos en las diversas charlas que conforman este coloquio.
7). Los rituales y rezos judíos se realizaban en Trujillo, Arequipa, Callao, en locales alquilados para servir como clubes sociales y sinagogas, mientras que en otras ciudades se realizaban en casas de los judíos más conocedores de la tradición. Para las circuncisiones, matrimonios y festividades los judíos de las provincias apartadas se trasladaban a las capitales de departamento más cercanas donde podían incorporarse a los servicios religiosos que se realizaban de acuerdo a la ley judía.
8). Los judíos que llevaban su vida comunitaria en Lima lo hacían en tres congregaciones separadas, la alemana, la sefardita y la askenazita. Sin embargo, a raíz de la 2da Guerra Mundial, se unieron todos los judíos para defenderse de los brotes antisemitas y para apoyar las campañas judías en favor de las víctimas del Holocausto. Para esa época compartían el mantenimiento de un Hogar para Inmigrantes (1939) y el cementerio judío (1940), y para facilitar su representatividad jurídica crearon en 1942 una institución que fue la antecesora de la actual Asociación Judía del Perú. En 1946 crearon el Colegio León Pinelo a raíz de la negativa de los más prestigiados colegios de Lima de recibir a los alumnos judíos y en consonancia con el interés comunitario de garantizar la continuidad judía de las próximas generaciones. Ese mismo año se congregaron intelectuales peruanos como José Gálvez, Cesar Miró, Manuel Beltroy con las principales personalidades judías locales y crearon el comité Peruano Pro Palestina Hebrea que tuvo un excelente desempeño para promover la Partición de Palestina y la creación del Estado de Israel, que hasta hoy mantiene con el Perú un vínculo de gran aprecio y colaboración.
9). Precisamente la continuidad judía expresada en la educación y los matrimonios de los hijos fue el factor motivante para que los judíos de provincias retornaran a Lima para asistir a las universidades y socializar con otros jóvenes judíos para contraer matrimonio.
Lima ofrecía además un potencial económico mayor que las provincias, además de sinagogas, movimientos juveniles, colegio judío y servicios de rabinato que no habían en provincias. Fue así que poco a poco los judíos de provincias migraron a Lima hasta que a mediados de los 1960’s prácticamente no quedaron judíos en provincias, terminando así este capítulo de retos y logros de ,os judíos en las provincias del Perú. Curiosamente hoy en día ya podemos apreciar un proceso de descentralización de los negocios de muchos emprendedores judíos que descubren el enorme potencial económico de las provincias.
10). La mayoría de los testimonios de judíos que residieron en Lima y provincias coinciden en señalar que los peruanos fueron muy hospitalarios con ellos y casi no se recuerdan incidentes antisemitas o expresiones de xenofobia. Sin embargo, quedan recuerdos muy tristes de la 2da Guerra Mundial, particularmente porque el gobierno de Prado no se comportó a la altura de la circunstancias. El gobierno peruano dio instrucciones precisas para negarles las visas a los judíos que fugaban del horror nazi, e inclusive aquellos que obtenían alguna visa tuvieron que sortear infinidad de obstáculos para poder entrar finalmente al Perú.
Uno de los casos más sonados fue la respuesta negativa del gobierno peruano al pedido del “Congreso Judío Mundial”, para que el Perú, al igual que otros diversos países del mundo, aceptaran admitir niños judíos huérfanos de guerra que iban a ser íntegramente mantenidos y educados por cuenta de los judíos residentes en el Perú. El gobierno peruano a través del canciller Dr. Solf y Muro rechazó en 1944 el pedido de admitir 200 niños judíos de 4 a 10 años de edad que luego murieron en Auschwitz. Dicho sea de paso, 22 judíos peruanos que estaban en Europa y fueron detenidos por los nazis murieron en Auschwitz, entre ellos los Lindow y los Baruch.
Hay dos circulares vergonzosas de la cancillería peruana de 1938 y 1942 de los gobiernos de Benavides y Prado que nuestra academia diplomática y Cancillería deberían tener presentes, que ordenan específicamente a los cónsules peruanos en todo el mundo que no otorguen visas ningún judío, en plena Segunda Guerra Mundial. Dice el documento del 9/9/1938 “En consecuencia, cumplo instrucciones del señor Ministro del Ramo al manifestarle que debe usted negar la visación de pasaportes, aunque fuera para clase de turistas, agentes viajeros u otros a los individuos de cualquier nacionalidad cuyo origen judío se reconozca por ese consulado en razón de los nombres que lleven, de las señales étnicas que ostenten o de cualquiera información verídica que pudiera haber llegado a su conocimiento. Desde este momento, pues, los Consulados de la República en el extranjero deben considerar prohibida sin excepciones de ningún género la inmigración judía al Perú”.
EPILOGO
He querido terminar mi exposición con esta nota triste, no para opacar el reconocimiento que merece esta linda tierra peruana por la grata acogida y las oportunidades de desarrollo que sus pobladores le dieron a los inmigrantes judíos. Lo hago por otras dos razones. Primero, para regocijarnos con el contraste, que nos muestra hoy en día un país en el que los judíos gozan de plenos derechos civiles y políticos, lo que nos ha permitido desempeñarnos en todos los campos de la actividad económica, intelectual y política, como cualquier otro peruano, incluyendo los cargos de ministros y congresistas.
Junto con ello, me parece importante dejar constancia que en el Perú ha habido antisemitismo y discriminación contra los judíos en diversos momentos de su historia, y esos recuerdos deberían servirle a los no judíos para entender nuestra susceptibilidad hacia el tratamiento hostil que a veces se detecta en el tratamiento de las noticias que involucran a judíos o al estado judío, Israel.
Debemos entender que el mundo está jugando minutos decisivos que habrán de definir si triunfarán los fanatismos y las dictaduras intolerantes, o si prevalecerán las democracias y el respeto a los Derechos Humanos. En su historia reciente el Perú ha vivido ambas experiencias y ha podido reconocer lo que significa perder una democracia y el respeto a los derechos humanos y también lo que significa intentar recuperarlos. Pero estos derechos no se pueden reclamar solo para unos y no para otros. Nos queda a los peruanos la tarea de disolver los prejuicios y discriminaciones que aún persisten en relación a los negros, cholos, indígenas, asiáticos, judíos y en algunos casos las mujeres. En esa lucha contra la discriminación y contra el juicio estereotipado de sus calidades humanas basados en su género, origen étnico o creencia religiosa, debemos estar juntos todos los peruanos.
Dios lo permita. Gracias.
Fuente: www.trahtemberg.com

POST VIEW

¡Come on David!

Por Néstor Rubén Taype David, de ascendencia portuguesa era más bien delgaducho y una altura que superaba los seis pies, barbado ...

Popular post