Sorprendentes tendencias que pasaron desapercibidas en la última encuesta del IEP

 


Fuente: caretas.pe

La expectante posición del FREPAP, la alta popularidad de Forsyth en el D E, la fuerza de De Soto en el C y la polarización por género en torno a Lescano y Urresti.

Una mirada más detallada de la última encuesta del IEP sobre intención de voto (enero 2021) arroja varios fenómenos electorales que están siendo poco discutidos por la opinión pública.

 Llama la atención, por ejemplo, que el FREPAP tenga un 2.4% de preferencias por mención espontánea (sin mostrar tarjeta ni leer opciones). La cifra parece baja, pero los ubica en un expectante quinto lugar, detrás del Partido Morado (5.7%), Somos Perú (4.9 %), Acción Popular (3.3%) y Fuerza Popular (2.5%). Además, si se considera el margen de error y la posibilidad de que Somos Perú no pase la valla (su candidato presidencial Daniel Salaverry está perdido en el segmento ‘otros’ con 1%) el FREPAP —que no presentó candidato presidencial— podría consolidarse como la cuarta fuerza del Congreso.

 Otra sorpresa es la relativa ventaja que le lleva Forsyth (4.6%) a los candidatos de izquierda (Lescano con 2.6% y Mendoza con 2.8%), quienes usualmente dominan el sector D y E. Incluso supera a Keiko (3.7 %), la lideresa del partido populista más arraigado en los sectores populares. Forsyth, a su vez, tiene una particular fuerza en el A/B (11.4%), donde la presencia de su influyente padre también es muy conocida. Hernando de Soto, en cambio, tiene en el nivel socioeconómico C a su sector más sólido (4.2%), incluso por encima de su popularidad en el A/B (3.8%). Quizás porque el C es un sector aspiracional en donde su discurso pedagógico, educativo y academicista pega duro. Lo de Guzmán termina siendo más orientado a las élites: 3.9% (A/B), 1.4% (C) y 0.4% (D/E).

 Otro factor atendible es la polarización por género que provocan Lescano (10.1% – 4.2%) y, en menor medida, Urresti (7.1% – 4%). El candidato sureño —región donde el puneño barre con 17.3%, casi 9 puntos de ventaja por encima del segundo— parece ser muy popular entre los hombres en general. No por nada tiene 10.1%, y corre muy cerca del puntero Forsyth que tiene 11.2%. El arquero, en cambio, es más popular entre las mujeres (15.5%).

 En cuanto a las diferencias por generación, destaca el voto joven (18 a 24 años) que rodea a Mendoza (10.6%), Guzmán (9.7%) y, evidentemente, Forsyth (14%). El voto de los adultos y adultos mayores (40+) se inclina notoriamente por De Soto (7.5%) y Mendoza (7.7%) y, contra lo que podría suponerse, el propio Forsyth (11.4%). (Carlos Cabanillas)


Educación en movimiento: la experiencia virtual transforma la enseñanza y el aprendizaje

 



CONTENIDO PATROCINADO

REDACCIÓN CONTENTLAB

Jueves 14 de enero, 2021

Los primeros días de marzo del 2020 estaban llenos de inquietud para Kristian Huallpamaita, estudiante de Administración de la modalidad Semipresencial de la Universidad Continental (UC) campus Cusco. Salieron a la luz los primeros casos de COVID-19 y, pronto, el Gobierno decretó cuarentena en todo el país. Así, los planes de iniciar su tercer ciclo ese mes parecían desvanecerse. No obstante, su casa de estudios respondió de inmediato. “El estado de emergencia era incierto, pero la universidad actuó rápidamente. Como la Universidad Continental ya ofrecía programas a distancia desde hace varios años, no hubo contratiempos. Las clases virtuales empezaron en la última semana de marzo”, recuerda Kristian.

Optar por la Universidad Continental, afirma sin dudas, fue la mejor elección. Especialmente, por el apoyo y la asesoría que le ofrecieron desde el primer momento para adaptarse al universo digital. “Esta es mi segunda carrera y nunca había llevado cursos en línea. La experiencia fue viable, ya que brindan los recursos ideales para estudiar con éxito”, asegura Huallpamaita.

 

UC es la única universidad peruana calificada con 5 estrellas en la categoría “Aprendizaje en línea” del QS Star Rating System, el sistema de clasificación internacional de centros de estudios superiores más importante del mundo.

El interés de la Universidad Continental por guiar a sus estudiantes en la educación virtual es una preocupación constante que está en el ADN de la casa de estudios: con 22 años de trayectoria, esta universidad ha apostado durante los últimos 8 años por la implementación de la enseñanza digital al más alto nivel. Kristian destaca hechos como el que, antes de que la amenaza del COVID-19 surgiese en el escenario global, la universidad asignó mentores a cada estudiante. ¿De quiénes se trata? Son expertos que resuelven las dudas sobre las plataformas online. Por ejemplo, si los estudiantes no encuentran una nota, desean instalar un software o, por algún motivo, tienen dificultades para ingresar al aula virtual, los mentores están para ayudarlos. Y la respuesta de ellos, asegura Kristian, es rápida, clara y directa.

Para una adecuada adaptación, la Universidad Continental evalúa las competencias digitales de los estudiantes de sus cuatro campus en el país: Arequipa, Cusco, Huancayo y Lima. A su vez, dicta cursos gratuitos para potenciar las habilidades en nuevas tecnologías, como Herramientas Digitales de Aprendizaje y Gestión del Aprendizaje. “Con esos cursos pude actualizar mis conocimientos y adecuarme al nuevo escenario. Crecí profesionalmente. Hoy, soy testigo de que la formación online rompe fronteras. El docente y mis compañeros no están físicamente, pero interactúo con ellos. Lo másinteresante es que me comunico con colegas de distintas regiones y me comentan una realidad diferente a la que vivo en Cusco. Sus experiencias me enriquecen”, resalta.

El 2020 fue difícil para el país, incluido el sector educación. Como informó Sunedu, siete universidades peruanas no iniciaron clases en el segundo semestre del año, pues no lograron adaptarse a la educación no presencial. Felizmente, la Universidad Continental estaba preparada. Gracias a su foco en la enseñanza virtual, la pandemia no fue ningún obstáculo para continuar con sus actividades académicas, sin sufrir mermas en su calidad educativa.

APOSTAR POR LO VIRTUAL

El Dr. Oswaldo Sifuentes, vicerrector de Gestión Académica de la Universidad Continental, piensa que la pandemia ha permitido explorar lo positivo de la educación virtual. “Esto hará que, a raíz de su experiencia, los estudiantes confíen en esta modalidad y la prefieran, porque es el presente”.

En efecto, esta modalidad de estudios ha incrementado su visibilidad incluso desde el ámbito estatal: el año pasado hubo cambios en la Ley Universitaria a favor de la enseñanza remota. Hoy, es posible llevar un programa a distancia con clases 100% virtuales. Eso sí, con un requisito: el estudiante debe tener, al menos, 24 años.Cabe destacar que, en su propuesta multimodal, la Universidad Continental ofrece tres alternativas educativas: A distancia (100% en entorno virtual), Semipresencial (hasta 70% en entorno virtual, según la carrera) y Presencial (20% en entorno virtual). La Universidad Continental es la única que tiene carreras en el programa A distancia licenciadas por SUNEDU.

“Hay carreras que necesitan un sistema Semipresencial, ya que es indispensable estar físicamente en los laboratorios. Es el caso de Ingeniería Civil, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Mecánica, que requieren hasta un 45% de presencialidad, según la carrera”, menciona la Dra. Emma Barrios, vicerrectora de Desarrollo y Aprendizaje Digital de la Universidad Continental.La casa de estudios ofrece también ocho carreras netamente virtuales: Administración, Administración y Gestión Pública, Ingeniería Industrial, Ingeniería Empresarial, Ingeniería de Sistemas, Contabilidad, Derecho y Psicología.

Esta apuesta de la Universidad Continental por la educación virtual no es solo para quienes empiezan a estudiar una profesión, sino también para quienes tienen una segunda carrera y una trayectoria relevante. “La modalidad A distancia te permite tener la mejor formación pero de manera flexible. Más de la tercera parte de nuestras y nuestros estudiantes de esta modalidad estudian una segunda carrera”, asegura Barrios.Así, podemos destacar entre sus egresados al actual ministro de Agricultura y Riego, Federico Tenorio, quien estudió Administración y Gestión Pública o el administrador Arturo Peñaherrera, gerente de Banca Preferente en Financiera Efectiva (Grupo Efe).

Un detalle que no pasa desapercibido en la propuesta de la Universidad Continental es el esquema P+d, que le permite ofrecer lo mejor del mundo presencial —como laboratorios, fabricación digital (Fab Lab) e interacción— con lo mejor del mundo digital —formación flexible, desarrollo de habilidades digitales para el siglo XXI e interacción activa con estudiantes y docentes de otras partes del mundo—.

 Asimismo, su propuesta multimodal, única en el país, permite a sus estudiantes llevar sus clases de la manera que mejor les convenga. Si un estudiante de un programa presencial desea llevar una asignatura en modo online, tiene la libertad de hacerlo. “Pertenecen a una modalidad, pero no están obligados a llevar cursos solo bajo ese esquema. Esto da a los estudiantes un alto nivel de flexibilidad”, explica Sifuentes.Una de las incógnitas de muchos estudiantes hoy en día, es si la propuesta digital tiene la misma calidad que la presencial. Ante eso, Sifuentes explica que el plan de estudio es el mismo para todos los casos. “No hay cambios en la malla curricular. Lo único que varía es la forma de desarrollar las clases. La calidad es la misma”, asegura.

Así, la enseñanza remota se convierte en una posibilidad óptima para quienes tienen complejos horarios de trabajo o deben recorrer grandes distancias para llegar a su centro de estudios. Para sumergir al estudiante en un entorno completamente amigable, la Universidad Continental emplea recursos tecnológicos responsivos; es decir, que funcionan con la misma calidad en computadoras, tablets y celulares. Barrios resalta que los materiales están preparados para que pueda accederse a ellos incluso mediante una aplicación.

Fuente: El Comercio - Perú

AFP en desacuerdo con el proyecto aprobado para la reforma de pensiones

 


La Comisión Multipartidaria de Reforma de Pensiones del Congreso de la República aprobó, tras siete meses de debate, el anteproyecto de ley para crear el nuevo Sistema Integrado Universal de Pensiones (SIUP). La medida, que contó con seis votos a favor y dos en contra, ahora pasará a debate en el Pleno; sin embargo, aún no cuenta con fecha oficial. 

Como explica el texto aprobado, el motivo principal de esta reforma es lograr que todos los peruanos accedan a una jubilación. En ese marco, se propone un esquema de tres pilares. 

  1. Pilar universal
  2. Pilar contributivo obligatorio
  3. Pilar voluntario

De esta forma se garantizaría una pensión mínima «similar a la ofrecida por la ONP» para todos quienes cuenten con 65 años y 240 meses de aportes (20 años); así como también se daría una pensión proporcional para quienes tienen menos de 10 años de aportes y, en algunos casos, se permitirá el 100% del retiro si su pensión es insuficiente. Cabe señalar que la presidenta de dicha Comisión, Carmen Omonte, resaltó que de aprobarse el proyecto, este debería esperar que el Ejecutivo la reglamente y defina los plazos de la transición de la AFP, ONP y Pensión 65 al nuevo SIUP.

Sobre la transición, el proyecto indica que los afiliados a la ONP que pasen al nuevo sistema tendrán un bono de reconocimiento. Por otra parte, quienes estén afiliados en una AFP, serán traspasados con sus fondos acumulados en sus cuentas individuales. 

Junto al nuevo proyecto, aparecerá un nuevo organismo público de pensiones que será autónomo. Este tendrá el nombre de Autoridad del Sistema Integrado de Pensiones (ASIP) y será el encargado de administrar parte del aporte depositado en un Fondo de Riesgo Compartido (FRC), mientras un gestor privado, elegido en convocatoria internacional, invertirá el restante del portafolio de los aportantes al Fondo de Riesgo Individual (FRI).

Sobre esto, la Asociación de AFP se mostró en contra del proyecto y alertó que se busca estilizar los aportes. Debido a esto, ha solicitado mayor debate en el Congreso. Omonte se refirió a la respuesta de la AFP: «Pedimos que no generen un pánico previsional. No vamos a estatizar los fondos. Lo que hemos propuesto no es descabellado, lo ha propuesto la OCDE».

Sin embargo, la economista Noelia Bernal, manifestó que el proyecto mejoraría las pensiones peruanas; siempre y cuando se implemente de forma adecuada. «Yo creo que la propuesta sí apunta a aumentar el número de personas que ahorre para su jubilación, tendrá éxito siempre que se implemente de forma adecuada».

Fuente: caretas.com.pe

El asalto al Capitolio.




Por Mario Vargas Llosa.

Cuando la United Press absorbió a la International News Service, de la que mi padre había sido gerente por varios años en Lima, mis padres partieron a los Estados Unidos, un país que él admiraba sobre todas las cosas: la frase, o filosofía, del hombre que se hacía solo –”the self-made man”- se la oí repetir mil veces los años que viví con él. 

No les fue bien. Lo supe muchos años después, porque cuando invitábamos a mi madre a Europa, donde yo vivía desde hacía algunos años, ella era muy discreta y nos ocultaba el vagabundeo que había tenido con mi padre, de Nueva York a Chicago y finalmente a Los Ángeles, con empleos cada vez más mediocres, hasta trabajar allí, primero en una fábrica y finalmente cuidando una sinagoga. En la familia siempre creíamos que mi madre detestaba la vida americana y que se había resignado a vivir allí por mi padre, a quien amaba casi tanto como él a los Estados Unidos. Por eso, cuando mi padre murió, que ella decidiera volver a Los Ángeles nos dejó desconcertados. Y, sobre todo a mí, que decidiera adquirir la nacionalidad estadounidense, algo que él nunca quiso hacer. Fui a verla a Los Ángeles, donde vivía sola, en un departamentito minúsculo en el centro de la ciudad. Estaba muy contenta de haber pasado el examen, en inglés, y me mostró orgullosa su pasaporte norteamericano. Años después, cuando estuvo ya muy viejecita para vivir sola, volvió al Perú y dejó instrucciones de que, a su muerte, devolviéramos a la embajada de Estados Unidos el pasaporte, cosa que cumplimos rigurosamente.

Me he preguntado mucho estos días qué hubiera dicho mi madre sobre el asalto al Capitolio que protagonizaron el 6 de enero, luego de escuchar su frenético discurso, los partidarios de Donald Trump que invadieron el Congreso, pasearon por sus salones, y pegaron algunos tiros (hubo cinco muertos), a la manera más típicamente sudamericana. Se hubiera indignado, por supuesto. Ella admiraba en los Estados Unidos lo que no había en el Perú: el respeto a la legalidad, a la prensa libre, a la pureza de las elecciones. Jamás entendió mi entusiasmo por Ronald Reagan: ella votaba a los demócratas porque, a su parecer, los republicanos siempre fueron “el partido de los ricos”, a pesar de Lincoln y de Jefferson.

En un excelente artículo (pero algo apocalíptico) que apareció en The New York Times el 9 de este mes, “The American Abyss”, el profesor de historia de la Universidad de Yale Timothy Snyder acusa al presidente Trump de ser un fascista y a los asaltantes del Capitolio los compara con los hitlerianos que creían que Alemania había perdido la Primera Guerra Mundial porque “los judíos le clavaron un puñal en la espalda”, como les recordaba Hitler en sus discursos. Yo creo que exagera y que las locuras y demagogias de Trump no significan el progreso del fascismo y el nazismo en los Estados Unidos, sino muestran lo precarias que son las democracias en el mundo de hoy, incluso en los países que, como Estados Unidos, no han conocido dictaduras en su historia y han vivido siempre en libertad. Son muy pocos.

No hay duda, por otra parte, que la elección de Trump en 2016 fue una verdadera catástrofe para los Estados Unidos. Rebajó a este país a la condición de una nación tercermundista por la cantidad de mentiras que propaló desde la Casa Blanca, la inestabilidad institucional que propició y que no había conocido en toda su historia, y, sobre todo en la última elección, con su enloquecida propaganda de que había habido una “trampa monstruosa” que dio la victoria a su adversario, algo que ninguna jurisdicción legal, ni demócrata ni republicana, amparó, salvo sus dementes partidarios, un puñado de los que, precisamente, asaltaron el Capitolio hace una semana.

El fascismo es el racismo, la demagogia, el espíritu guerrero, el nacionalismo frenético, y los Estados Unidos, aunque sobrevivan prejuicios raciales en la comunidad blanca, por la variedad de razas, religiones y culturas que lo habitan y que han forjado la grandeza americana, no puede ser fascista en contra de todas sus leyes y costumbres. Lo que no impide, por supuesto, que haya gente allá estúpida, pero, acaso, debido a aquella legalidad de la que estaba tan orgullosa mi madre y que la inmensa mayoría de los norteamericanos respeta, más que en otras partes, haya menos que entre los que han vivido siempre rodeados de la brutalidad política. Por lo menos 170 de los asaltantes al Capitolio han sido detenidos y setenta de ellos ya están enjuiciados. Esto no quita que la demagogia desalada que Trump vertió desde la Casa Blanca en todos estos años haya elevado el resentimiento y la división social y racial a unos extremos que Estados Unidos desconocía. Y no será fácil que se restauren las buenas relaciones del país con sus aliados tradicionales, algo que Trump destrozó desde el poder, declarando, nada más asumir la presidencia, entre otras barbaridades, que la figura que más admiraba como estadista en el mundo de hoy era Vladimir Putin, es decir, otro demagogo y mentiroso como él mismo.

He estado muchas veces en los Estados Unidos y admiro mucho ese país, por las razones que lo admiraba mi madre, aunque también admito las que prefería mi padre. Creo que allí la democracia siempre ha funcionado, y que ella ha ido perfeccionándose con el paso de los años y perfeccionando a la sociedad gracias a las constantes reformas, y que se trata de un país verdaderamente libre, uno de los más libres del mundo, como lo descubren y empiezan a vivir en consonancia, en el respeto a sus leyes, esos millones de inmigrantes que lo han construido y a los que en buena parte debe sus altos niveles de vida y su poderío militar.

Esas cosas, como el amor a la libertad, no se destruyen de la noche a la mañana con la demagogia de ese triste personaje que ha ocupado la presidencia del país en estos años. Por eso es tan importante que triunfe el proceso de impeachment (destitución) que han iniciado los demócratas en la Cámara Baja, que dominan por treinta y cinco votos, y los diez republicanos que se han sumado a ellos. Lo que impediría a Trump ser candidato en las próximas elecciones, pues, incluso solo como candidato, volvería a hacer daño, repartiendo, a manos llenas, como lo ha hecho esta vez, el resentimiento y las mentiras que mucha gente ingenua y poco preparada se tragó.

Una última refl exión sobre la democracia. Como ha demostrado Donald Trump, todas –sí, todas, hasta las que creíamos las más antiguas y sólidas- son precarias. ¿El triunfo de Boris Johnson en Inglaterra no lo ha demostrado acaso? Que haya un voto libre no significa que los ciudadanos siempre voten bien. Muy a menudo votan mal y eligen no lo mejor sino lo peor. Quizás esa sea la mejor enseñanza que nos ha dejado Trump. Los norteamericanos eligieron mal –votaron más contra la señora Clinton que a favor de Trump- y eso ha sido una tragedia para Estados Unidos. Pero, no hay duda, sobre todo después del asalto al Capitolio, que llevará a muchos a reflexionar, el país se reconstruirá desde esos abismos en los que lo ha hundido Trump, y volverá a ser lo que fue hasta el año 2016: el líder de los países libres, que salvó al mundo entero de caer en brazos de Hitler y luego de Stalin, y que, aunque haya cometido desafueros y abusos en su historia, en América Latina sobre todo, está siempre allí, como una esperanza para aquellos –y son muchos millones- que en el mundo de hoy siguen soñando con la libertad, no solo de leer en un periódico y escuchar en la televisión las críticas al gobierno de turno, sino de poder decidir su vida de acuerdo a sus propias convicciones, y de labrarse un porvenir gracias a su esfuerzo. Tal como han ocurrido las cosas, hay sitio todavía para la esperanza.

Fuente: larepublica.pe


Siete cuentos de amor y desamor

 



Les presentamos una lectura sobre el libro «Siete cuentos de amor y desamor». «La prosa de Cuba Luque, serena y lúcida al mismo tiempo, complace», señala la investigadora Belén Vila sobre esta obra editada en formato ebook por Campo Letrado.

Por Belén Vila*

Siete cuentos de amor y desamor aborda uno de los temas más inabarcables que ha dado a conocer la literatura universal de todos los tiempos: el amor. Aunque versan acerca de relaciones amorosas efusivas, no todas finalizan de forma próspera. He allí el melodrama y la honda inspección que realizan los personajes, focalizándose en primera persona (despuntan, además, perspectivas externas).

Al título epónimo se le adjudica un número, por demás enigmático para la canónica simbología. Adelanta al lector las temáticas de las narraciones, centradas en el antitético binomio amor-desamor. La obra abre con el epígrafe que atañe a un vínculo pasional poco correspondido en la poesía chilena. Esta composición lírica a la que hace referencia Cuba Luque pertenece a una incipiente etapa, romántica, del poeta Pablo Neruda, autor de los versos más tristes escritos «esa» noche. Los siguientes paratextos iniciales, incrustados como antesala a las narraciones discursivas, remiten a estrofas musicales interpretadas por célebres artistas que cantan a los afectos: Frank Sinatra, John Lennon, Paul McCartney, Ella Fitzgerald, Charles Aznavour, Nino Bravo. La nómina reciente devela un público exclusivo, amante de repertorios musicales específicos: baladas, jazzbluesbossa novaswing. El autor ha escogido celosamente los rótulos estéticos, previos a la narración en sí misma, cumplen la función de advertir al receptor con una efímera idea de la concepción dramática que se desarrollará en el argumento.

En general, los personajes son profesionales, ostentan una buena posición económica-social. «En París en agosto», el protagonista, médico neurocirujano, renuncia al amor verdadero a cambio de sobrevalorar las necesidades económicas, elevándolas por encima del nivel instintivo que le confieren las amorosas. En otro relato, una pareja vinculada a una academia de inglés que ha experimentado el desafecto de las relaciones afectuosas anteriores se ha aventurado por un nuevo vínculo, concediendo una nueva oportunidad, otorgando «Continuidad» a sus sentimientos.

Así, los entes ficcionales se yerguen en espacios surcados por vuelos internacionales, escaleras mecánicas, internet, mensajes virtuales, evidenciando una tímida modernidad en expansión, que legitima unas décadas no tan lejanas a la presente. El dominio del diálogo en más de un idioma denuncia otro de los rasgos necesarios para comunicarse internacionalmente.

Se detectan referencias directas al arte en general, pintura, música, cine. Es que allí residen los clichés de las «historias de amor contadas en películas, novelas y canciones, esas historias de amor demasiado bellas como para ser posibles» («París en agosto»).

El tratamiento de cuestiones históricas en la diégesis del discurso es otro tópico que se ve favorecido, sobre todo en los tiempos recios vividos en dos de los países más especiales para el autor: la irrupción de la dictadura fujimorista en el Perú en la década de 1990 y la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.

El breviario entrega observaciones perspicaces, así como un logrado tratamiento psicológico de los personajes. Desde el punto de vista técnico, sorprende positivamente cuando un giro inesperado en cualquier parte de la trama de la historia simula cerrar un episodio. A propósito, en este cierre intempestivo vuelve a abrirse otra microhistoria que mantiene en vilo al lector con la misma tensión inicial. En «Solo frente al peligro» se suscitan fragmentarios acontecimientos cronológicos: la ida a los cines, la presencia de Amy y el enamoramiento del inocente, tartamudo e idealista del protagonista, la presentación de Agurto en el colegio. Hasta que llega la coda fatal de myse en abime (‘puesta en abismo’)Asimismo, en «Sandra’s dreams» el efecto funciona inversamente, las microhistorias se decantan por una, la última, que liquida el relato al acoplar todos los semas comunicados anteriormente en mayúsculas.

Siete cuentos de amor y desamor expone el impresionante mundo de contradicciones por las que el ser humano transita a lo largo de la vida. En cualesquiera de las regiones donde resida celebra sueños, esperanzas, venturas-desventuras, alegrías-tristezas, encomia al amor ¿eterno?, sobrelleva la costumbre, la mediocridad, el desamor.

Del conjunto, se aprecia que las primeras seis composiciones estéticas mantienen una proporcionada extensión. Sin embargo, no sucede de igual forma con el último relato, el más extenso de la colección. Esta configuración genera un desnivel en la estructura formal de todo el volumen. Si bien al inicio de la lectura había aumentado la expectativa personal hacia más episodios situados en Francia, no decepciona. La prosa de Cuba Luque, serena y lúcida al mismo tiempo, complace.

 

CUBA LUQUE, Jorge. Siete cuentos de amor y desamor. Lima: Campo Letrado Editores, 2020, 85 págs.

 

*Belén Vila. Doctorada en Humanidades con mención en Cultura, por la Universidad de Piura. Licenciada en Literatura. Licenciada en Humanidades por la Universidad de Montevideo. Acreditada experiencia docente. Redadas literarias es su última publicación.

Fuente: www.Leeporgusto.com

Maradona y su Rosebud

 

Add caption

Por: Jorge Cuba Luque

Fue una de esas figuras públicas que se piensa que nunca van a morir, tanto uno está acostumbrado a ver su imagen en las actualidades periodísticas por alguna proeza, un escándalo, una ocurrencia divertida o una situación patética, o por aparecer abrazado a algún grande de este mundo, político, artista o líder espiritual, como el mismísimo Papa. 

Armando Maradona fue una de esas figuras públicas. Nunca dejó de ser noticia en los veinte años transcurridos desde su retiro como futbolista, ni tampoco dejó de serlo en cada partido que jugó tras su debut en Argentinos Juniors, a los dieciséis años, cuando aún vivía en Fiorito, una de las villas miserias de Buenos Aires. Era ya lo que nunca iba a dejar de ser: el Pelusa, el “cabecita negra”, el muchacho pobre del suburbio, con poca educación, el chiquillo que quería ser campeón del mundo con la selección argentina pues a su edad él y los otros sabían de su inmensa calidad con la pelota, pero por eso, o a pesar de eso, Menotti no lo integró en el equipo que obtendría el título mundial en 1978: su excesivo talento podía desequilibrar al conjunto. Pero también era ya “El 10”, “El Pibe de Oro” sinónimos de su nombre, del fútbol como performance de genialidad, un one man show en el que Maradona hacía siempre de las suyas, sin por eso dejar de dar el pase certero al compañero, cuando era necesario, para que completara la jugada o marcara el gol y alegrarse como si lo hubiera anotado él mismo. Con el Boca Juniors, al que llegó en 1981, se afirmó como leyenda, aclamado por la mitad más uno de los argentinos, pero también por la otra mitad, menos uno, cuando El 10 vestía la albiceleste, primero en el mundial del 82, en España, luego en el de México, el 86, en su apoteosis. Entretanto, desde 1984, se había convertido en un ídolo idolatrado, valga la redundancia, en el Nápoles, donde fue un napolitano en cuerpo y alma, de los que hacen del fútbol una forma de vida. Con los goles, las gambetas imposibles, los títulos, los contratos millonarios, vinieron los exabruptos, los gestos de irreverencia. El mayor de estos fue marcar durante un mundial un gol con la mano, nada menos que al país que inventó el fútbol, Inglaterra. Esa falta, una de las más repudiadas en el fútbol, fue sin embargo aclamada por el mundo entero, ¿por qué? Porque fue un hombre contra un país, porque fue una revancha contra la matonería de la flota inglesa en las Malvinas, porque era una manera de burlarse de lo que quedaba de un imperio, porque el pobre le ganó al rico, por tantas otras cosas que disfrazan la realidad y la hacen más llevadera, como el designio de Dios que, según el mismo Maradona, guió su mano.Pero El 10 había caído en una trampa, una celada puesta por sus falsos amigos, esas sanguijuelas que se aprovecharon siempre de su fama y su dinero, empujándolo al vicio con halagos, pues lo sabían débil, sin importarles las heridas que la miseria de Villa Fiorito le había dejado en el alma. Su adicción a las drogas (inclusos durante el Mundial de USA 94), más tarde su obesidad, sus gestos de bufón, sus decires altisonantes con los que denunciaba el descarado mercantilismo y la corrupción de la FIFA que nadie quería tomar en serio porque eran la pura verdad, lo hacían estar siempre en la actualidad y ser conocido y reconocido por las nuevas generaciones, las nacidas en la era del Internet. Fue un rebelde, un rebelde que no sabía contra qué se rebelaba. Un rebelde que fue siempre fiel a su pasado, a los cabecitas negra como él, a los humillados y ofendidos del riachuelo a los que sus gambetas daban felicidad.Como Elvis o como Marlyn, como Gardel o como Balzac, como Edith Piaf o como Garrincha, Maradona ha ingresado al Pantheon del mundo entero pues, como aquellos, el quehacer lo hizo célebre fue potenciado por una existencia contradictoria y desbordante, que escondía posiblemente la palabra llamada Rosebud, como la del multimillonario Kane de la película de Orson Welles, y que no era otra cosa que la añoranza de un modesto juguete infantil que habría de ser tragado por el fuego.


Fuente: Lima Gris 27/11/2020 

El caso Lapadula.

 

Por: Rubén Taype-Colffer

Escribo esto porque escuché por ahien algunos programas de fútbol y también entre la gente y los susodichos hinchas incondicionales, el tema de Gianluca Lapadula. Existe mucho rencor por lo que sucedió 4 años atrás. El resentimiento empezó cuando nos enteramos de que Gareca fue a buscarlo para probarlo en la Copa América 2016 que se realizó en Estados Unidos, y Lapadula tajantemente dijo que no, rompiendo el corazón de todos los peruanos.

Su nombre estuvo de moda por esos días, sin embargo su fama decayó cuando nos rechazo. Hace unos pocos días le hicieron una entrevista en un canal Italiano, y el Italo-Peruano trató de explicar el motivo del rechazo. Dijo que en esos años tenía la cabeza en la competición Italiana, que si hubiese aceptado jugar en la Copa América no hubiese podido jugar el ascenso con el Pescara, que era lo más importante para él en ese momento. Fue sincero al decir la verdad, así como ahora podemos ser sinceros y entender que en este momento (porque el fútbol es de momentos) a Perú le va mejor que a Italia, y el sabe de que por esas tierras no tiene muchas oportunidades de jugar.

Digan lo que digan los “incondicionales” y la prensa peruana, Gareca quiere a Lapadula, y de darse la oportunidad lo va a convocar. Siempre lo ha dicho, “La selección está abierta para todos” y lo ha probado convocando a los mejores. Algunos jugadores salieron a hablar sobre el tema, apoyando a la decisión de Gareca, ya que al final todos son hombres de fútbol y futbolistas que tiene la misma meta, GANAR y ser reconocidos cada dia mas.

Algunos salieron a decir que “Lapadula no nos representa como Peruanos.” Umm, osea en mi humilde opinión creo yo que la selección ni siquiera nos representa como país. La blanquirroja no es el reflejo del Perú; no es difícil mirar como le va a nuestro querido país y como le va a la selección. No debemos mezclar una cosa con la otra, es mas, la selección ni siquiera representa al torneo Peruano, son dos mundos totalmente diferentes. El querer verte reflejado como hincha o periodista por los jugadores es una bonita idea, pero ahi nomas queda, como una idea. Que nunca pisó la Javier Prado, que no le gusta el ceviche, que nunca ha pasado por el Jiron de la Unión, es nacionalismo totalmente barato. Yo les apuesto que a todos aquellos que se llenan la cabeza con estas ideas, pues se van a olvidar de todo cuando lleguen los goles, porque al final eso es lo primordial, meterla al arco contrario, y para llegar a eso se necesita un delantero centro, algo que nos falta desde hace muchos años.

Claro, también están los eruditos del fútbol Peruano, aquellos que dicen que su llegada destruirá al grupo, que va a crear division, diferentes bandos. Yo les quiero decir algo, acaso no nos hemos cansado de decir que la selección es unida, fuerte, que todos son los super amigos felices? Que Gareca es un perfecto gestor de vestuario, que sabe manejar a cada jugador, que los influye positivamente para que se la crean? Dicho todo esto, ¿cuál es el miedo entonces?

El idioma? ¿Acaso Lapadula habla en Chino o en Polaco? Es más, los que vivimos fuera del Perú algún día hemos jugado al fútbol con gente que habla un idioma diferente, ni siquiera parecido, y sabemos que todo es compromiso. Gareca pues aprendera un poquito de Italiano, al igual que Lapadula podra practicar su Español.

Me olvidé, que pensara Guerrero? Que dira Farfan? Bueno queridos amigos hinchas incondicionales, esto quizás duela un poco, pero al club de amigos de la sele, aquellos que salen juntos en las fotitos, solo les interesa una cosa, el GANAR, ser mas famosos y claro, tener mas platita. Los cuentos del amor a la patria y sudar por la camiseta ya quedaron allá atrás por los años 80 y 90. En el fútbol moderno, el fútbol de hoy, eso ya no existe. Quizás sean pocos los que aún piensen así, pero el fútbol está ultra-globalizado. Han cambiado muchas cosas, hay otras prioridades, están los negocios de por medio, la publicidad, el bienestar personal (Carrillo, Benavente) ya que los futbolistas de hoy son más individuales que nunca, mientras se alcancen los objetivos y la sele haga goles, créanme que no habrá ningún tipo de problemas.

No me malinterpreten. No estoy diciendo que Lapadula llegue y le den la 9. Todo toma tiempo. Quizás empiece en la posición de Ruidiaz, como suplente de Paolo. El odiar y la presión que le están demostrando a Lapadula no lo ayuda en nada. Con Ruidiaz hemos tenido tolerancia y una paciencia digna de destacar, porque no con este nuevo delantero?

El fútbol ha cambiado. Miren a las otras selecciones, miren a Francia, campeón del mundo, lean, busquen de donde son sus jugadores. Hasta Argentina quiere nacionalizar al “Messi Mexicano” y aquí estamos nosotros, reprimidos y con el corazón roto, buscando venganza por algo que sucedió hace 4 años. Creo que podemos ser mejores que nuestra actitud barata.

Lapadula no es el Salvador o el Elegido. Es solo una opcion con 125 goles marcados en Italia, un jugador mejor que Ruidiaz y Yordi Reyna juntos. Debemos pasar de ser Hinchas Incondicionales a ser Hinchas Racionales.

POST VIEW

Sorprendentes tendencias que pasaron desapercibidas en la última encuesta del IEP

  Fuente: caretas.pe La expectante posición del FREPAP, la alta popularidad de Forsyth en el D E, la fuerza de De Soto en el C y la polariza...

Popular post