POLIEDRO, Antología Poética


Foto, cortesía de Paul Firbas.
Una nueva muestra de la poesía peruana del 70


Por: Roger Santiváñez
En este duro invierno boreal de 2018, recibí -con agrado- un nuevo libro de poesía: Poliedro. Una muestra poética de la generación del 70 (Ediciones Anábasis, Lima 2017) compilada por Julio Teófilo Solórzano Murga, quien también es editor de la obra. Procederé a comentar -brevemente- dicha publicación.
      La muestra setentera se abre con un prólogo de Henry Sepúlveda Rojas, quien consigna con acierto las características generales de dicha generación, situándola en el contexto histórico (La revuelta juvenil de París, mayo de 1968, la infuencia del pensamiento de Mao Tsé-Tung, el derrocamiento de Salvador Allende en Chile y la Revolución de Velasco en nuestro país). Señala luego, la aparición del Movimiento Hora Zero (1970) y la obtención del premio ‘El poeta joven del Perú’ (también en 1970) por José Watanabe y Antonio Cillóniz quienes -afirma- son “dueños de un temperamento totalmente opuesto al de los horazerianos”. Por otro lado, destaca la obra particular, por su “novedoso lenguaje onomatopéyico” de César Toro Montalvo. Acto seguido, afirma que esta es una “generación poliédrica” aunque acepta que la faceta preponderante en ella es “un lenguaje coloquial de raíces populares”, tendencia cuyo inciador sería Manuel Morales y su legendario y único libro Poemas de entrecasa (1969) opinión en la que coincide con la mayoría de la crítica poética alrededor del asunto.
      Finalmente Sepúlveda Rojas critica la emblemática antologia de la generación del 70 debida a José Miguel Oviedo Estos 13 (1973) por no haber querido “darse cuenta en absoluto de lo que hacían otros autores de esta nueva época ni de la eclosión de la poesía feminista liderada por María Emilia Cornejo”. Si bien podemos estar de acuerdo en su cuestionamiento a la falta de acuciosidad de Oviedo, comete un error cronológico el prologuista respecto a ME Cornejo cuyos poemas aparecieron después de Estos 13 en el segundo semestre de 1973 y no en una revista universitaria -como escribe Sepúlveda- sino en Eros revista independiente dirigida por Isaac Rupay y concebida en la bohemia literaria del bar Palermo en la Lima de aquel tiempo. Cierra su nota introductoria afirmando que su recopilación quiere “revelar diferentes facetas del 70” y “rescatar de la postergación a voces de alta calidad poética”; lo cual es un hecho plausible desde todo punto de vista.
      La muestra consta de catorce poetas empezando con el ya mencionado Manuel Morales, donde podemos releer su excelente ‘Al amigo napolitano entre botellas van y botellas vienen’. Prosigue Antonio Cillóniz, de quien observamos -en defensa nítida de la modernidad conversacional del 70- estos conseguidos versos: “cuando no quede nadie / que lea ya bucólicas ni que églogas escriba”. El siguiente poeta es Armando Rojas. Aquí podría objetarse que hay un error de perspectiva, toda vez que Rojas -por su estilo y desarrollo temporal- estaría más cerca del sector de la poesía pura de los 60s, junto a Ricardo Silva Santisteban, discípulos del gran Javier Sologuren. Quizá la confusión se deba a que Bosques el primer libro de Rojas se publicó en 1973. Continúan José Watanabe, Oscar Málaga y Abelardo Sánchez León, conspícuos miembros del la generación del 70 e incluídos en Estos 13. Luego encontramos a César Toro Montalvo, importante rescate de un poeta que cubre una franja aparte y singular de esta generación. Igualmente encomiable es la inclusión de Esther Castañeda, Gloria Cáceres (poeta quechua de notable calidad) y Enriqueta Beleván, usualmente olvidadas en las antologías. Va cerrando la muestra el talentoso Enrique Verástegui -sin duda uno de los más altos poetas de Latinoamérica hoy- junto a Sigfredo Burneo, poeta cuya excelencia está por descubrirse, de allí que su inclusión aquí sea más que un acierto. Héctor Rosas Padilla y Juan Carlos Lázaro completan este disfrutable Poliedro con hermosos poemas ambos de lograda dicción coloquial. Rosas con cierto sesgo político no exento de intmidad sentimental, y Lázaro con sostenido y urbano lirismo.
Roger Santiváñez [Orillas del río Cooper, New Jersey South, mayo de 2018]
Roger Santiváñez (Piura, 1956) estudió Ciencias de la Información y Artes Liberales en la Universidad de Piura, donde obtuvo el primer puesto en la categoría Poesía en los IV Juegos Florales (1973). En 1975, se trasladó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para seguir estudios de literatura. Concluye actualmente un doctorado en Literatura Latinoamericana en Temple University (Filadelfia, Estados Unidos). Ha publicado los siguientes libros de poesía: Antes de la muerte (Cuadernos del Hipocampo, Lima, 1979), Homenaje para iniciados (Reyes en el Caos/Editores, Lima, 1984), El chico que se declaraba con la mirada (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1988), Symbol (Asalto al Cielo/Editores, Princeton, 1991), Cor Cordium (Asalto al Cielo/Editores, Amherst, 1995), Santa María (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima, 2001), Eucaristía (Tse-tse, Buenos Aires, 2004) y Amásteis (Altazor, Santiago de Chile, 2007). En 2006, apareció una recopilación casi completa de su obra poética bajo el título Dolores Morales de Santibáñez (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima). Ha publicado también los libros de prosa poética Santísima Trinidad (Walter Cier/Editor, Lima, 1997), Historia Francorum (Asalto al Cielo, Lima, 2000) y El corazón zanahoria (Sietevientos, Piura, 2002; Fondo de Cultura Peruana, Lima, 2006). Fundador del movimiento Kloaka, está incluido en La última cena, poesía peruana actual (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1987), Poesía Peruana Siglo XX de Ricardo González Vigil (Ediciones Copé, Lima, 1999) y La mitad del cuerpo, antología de la poesía peruana de Víctor Manuel Mendiola (Fondo de Cultura Económica, México, 2005). Obtuvo una mención honrosa en el Concurso de Cuento de las 1,000 Palabras de Caretas en 1985 y el Premio de Poesía José María Eguren (Nueva York) en 2005.  
Fuente: Blog/ Escritores Peruanos. 


IMPERIO HINCHA

 EDITORIAL 
Por: Ruben Taype-Colffer
Honestamente no sabría que decirte si te tuviera en frente. Lo que estas atravesando forma parte de toda esta historia la cual nadie sabe como terminará aún. Todos los peruanos recordamos tu último partido con la selección, ese partido que nos hizo volver a soñar, aquel que nos llenó el rostro de lágrimas mientras tu criticabas a la hinchada después de ese legendario gol de tiro libre a Ospina. Quizás te molestó que muchos dejamos de alentar dentro y fuera del estadio, pero no fue porque perdimos la fe, era por los nervios Paolo.
La noticia de tu primera sanción nos cayó como un baldaso de agua fría, sin embargo el equipo supo encarar a los rivales de una manera diferente. Ellos lograron mantener la racha ganadora pero sin olvidarte Paolo, tu siempre estuviste presente. Acaso no se te viene a la mente el gol ante Nueva Zelanda que tu compadre te dedicó? Aquella noche ocupó tu puesto, tal vez en tu memoria y luego de reventar el arco con un derechazo cambió el grito de furia por llanto en segundos, un llanto que significaba el volver a nacer de todo un país. Tu compadre mostró tu camiseta a un Estadio Nacional que hizo temblar la tierra al saltar; fue también tu gol Paolo.
El Perú esperaba tu regreso con ansias, el regreso del 'Depredador,' pero debido a estas instituciones con nombres raros y reglas sin sentido te arrebataron el mundial Capitán. Es más, te hicieron probar el terno que vestirías en Rusia, y hasta te dejaron jugar un partido con tu equipo en Brasil para simplemente darte la mala noticia a los pocos días. Eso fue un golpe bajo, un golpe a la impecable carrera que llevas como jugador top y a la crianza de familia.
Con la debida disculpa me voy a tomar el atrevimiento de decirte que si, tal ves fuiste culpable, pero por una negligencia que estuvo fuera de tu alcance Paolo. Ya pagaste tu deuda como debiste, estuviste fuera de las canchas por seis meses que para tu pueblo fueron días de angustia y rencor, y para tí seguramente el infierno total. El apoyo siempre estuvo contigo y la hinchada nunca bajó los brazos ya que el amor verdadero es así, incondicional. Los ocho meses adicionales a tu castigo son un abuso, y no solo para nosotros los peruanos sino para varios jugadores del resto del mundo. Sabes que cuentas también con el respaldo de nuestros rivales en el grupo C del mundial? Así es Paolo, los capitanes de Francia, Dinamarca y Australia te apoyan en este rocoso camino.
Si estas leyendo esto debes estar camino a Zurich a concretar esa reunión con la entidad mas grande del fútbol, la FIFA. Todos sabemos que eres un Guerrero dentro y fuera de las canchas y que en este nuevo campo de batalla tampoco te gusta perder. Sabes de que injustamente te han sacado de Rusia y tu lucha por que salga la verdad sigue en pie, y eso es digno de admirar Paolo. La pelea constante es tu hábitat natural y como "Depredador" llevas ese instinto en la sangre.
Estas jornadas han sido una serie de sentimientos encontrados, tal vez han sido las jornadas mas hermosas de la historia del futbol peruano, incomparables. Y porque Paolo? Porque luchando como un equipo llegamos con VIDA a la eliminatoria. Gracias a la PASIÓN de todo un pueblo pasaron cosas, y que cosas! Se rompieron rachas y maldiciones, se valoró la unión, se dejó atrás la indisciplina y el relajo. Pero tambien llegó la MUERTE. Si Paolo, lamentablemente la de la voz de la selección, la de Daniel Peredo, el que le decía al pueblo peruano que eras hijo de Doña Peta cada vez que metías un gol; que nos recordaba que eras goleador, definidor, como aquella vez que te diste el lujo de hasta dejar a un uruguayo por los suelos antes de anotar ese golazo en el Estadio Nacional.
Finalmente llega la RESURRECCIÓN, y de quién Paolo? Pues tu resurrección Capitán.
Cualquiera que sea el resultado de la reunión con la FIFA tu resurrección llegará tarde o temprano, solo prométenos una cosa Paolo, prométenos que nunca dejaras de luchar.
El pueblo peruano te quiere y te apoya, lo que has hecho por la selección quedará marcado en la historia por siempre.
Fuente: Imperio Hincha - Blog de Ruben Taype-Colffer

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