domingo, 8 de febrero de 2015

Cuando mi padre se fue a Estados Unidos (II)


Por: Néstor Rubén Taype
"Recuerdo que cuando tuve uso de razón y veía en la escuela que mis amigas iban con sus padres a las actuaciones, sin más preámbulos le pregunté a mi madre si tenía papá. Ella me respondió  - si tienes mamita, pero un día se fue a comprar pan y nunca más regresó -."

"No me dio otra explicación más al respecto. Semanas después  mientras desayunábamos las dos solas en casa comenzó a contar la verdadera historia de la partida de mi padre. La familia de él nunca vio con buenos ojos el matrimonio con mi madre y trató por todos los medios en separarlos. Así, se dio la oportunidad que él se fuera a los Estados Unidos,  a pesar que nuestra situación, como me explicaba mi madre, no era del todo mala.
Luego de viajar mi padre, no daba señales de vida y su familia tampoco le brindaba ninguna información a mi casa. Despues de cinco años de silencio apareció una carta dando finalmente su paradero. Para esto, el lugar donde vivíamos con cierta comodidad tuvimos que abandonarla por falta de dinero y nos fuimos a vivir a una quinta en una de las calles del Callao. A partir de esa fecha mi madre recibía su mensualidad puntualmente, la cantidad era de doscientos dólares mensuales.  Mi vida transcurrió con normalidad, aunque debo de reconocer que me daba envidia no tener un papá como mis amiguitas, envidia que se transformaba en rencor y odio. Alguna vez una compañera del salón se burló de mí por no tener papá y terminé arañándole la cara y jalándole los pelos. Me costó una seria llamada de atención y si no  me gané la expulsión fue por los ruegos de mi madre y la situación en que vivíamos.
Mi madre me dijo un día que mi padre vendría a Lima en una semana y me avisaba para prepararme anímicamente a conocerlo. Regresaba después de veinte años, me dejo cuando yo tenía apenas un año de edad.  Mis sentimientos estaban confundidos, lloré de saber que lo conocería y tenía muchísimas preguntas que hacerle, me sentia una chica con muchos demonios en  la cabeza
El reencuentro de mi padre fue sumamente frio, yo era la más afectada y quien quería que mi padre diera las disculpas del caso y me respondiera miles de preguntas, mi madre lo miraba como a un desconocido.  Él manifestó que ya tenía otra familia en Estados Unidos y que deseaba sanar su conciencia por su actitud de irse, yo le pedí que se reuniera solo conmigo. Luego de acceder a mi pedido y estando a solas con él, le dije que para perdonarlo solo deseaba que le comprara una casa a mi madre. Que la vida en la quinta era insoportable y que no era justo seguir allí. Pasado el año, volvió a Lima a cumplir su promesa y compró un chalet en una urbanización en Bellavista, a donde nos mudamos inmediatamente. Diez años después me pidió para darnos la residencia en los Estados Unidos.
Yo me vine y conviví con mi padre y su nueva familia en Virginia. Mi madre ya había fallecido luego de una penosa enfermedad. Pase algunos años con mi padre en su casa y su nueva familia. Mi estadía en esos años con él nunca despertó el ánimo o el deseo de amarlo como padre.  La frialdad de él también era evidente y era un dolor más.  Los años transcurridos no habían pasado en vano y no siempre los finales son felices. La señora con quien se casó tenía dos hijas que no eran de mi padre y eso aún me molestaba. La casa grande que los alojaba seguramente con el esfuerzo de papá, daba calor y comodidades a quienes no era sus hijas, dejando a la propia a los azahares de la vida. No parecía justo.
Murió mi padre y me vine a California a vivir con mi mejor amiga.  Paradójicamente en una de las visitas que recibía de mi enamorado de Lima, me embaracé. Aunque él  reconoció a mi hija, nunca quiso venir a radicar aquí. Algunos años después viaje a Lima para aclarar las cosas con él, me confesó que se había casado y tenía ya una familia formal.  Cosas de la vida, le daré a mi hija una vida sin padre, como la que yo tuve.  Obviamente que aquí no tiene ninguna culpa mi padre ¿verdad? o sí"


*Rossana radicó algunos años en Nueva Jersey (donde me contó su historia), en California estudió enfermería , sigue siendo una madre soltera.

Cuando mi padre se fue a Estados Unidos



Por: Néstor Rubén Taype

"Después de  once  años regresó a Lima, al barrio de San Martin de Porres ¿y sabes lo que hizo de arranque?  me sacó de la escuela técnica de la Marina.  Yo quería ser médico pero mi padre nunca se quiso comprometer a pagarme los estudios, me dijo que era una carrera muy cara. Entonces mi tío me ofreció postular para enfermería en el CITEN. Por supuesto que yo acepté e inmediatamente me fui a una academia, pasado algunos meses  ingresé a la escuela.  Pero mi viejo llegó de los Estados Unidos y lo que hizo fue retirarme de la Marina. 
Me dijo que postulara para ser Administrador de Empresas que era la carrera que yo necesitaba, que me metiera en los negocios que él había dejado.  Mi viejo había tenido una fábrica de lámparas y no le fue nada mal. Solo que a la primera caída que tuvo se deprimió y no pudo recuperarse como todo el mundo esperaba.  
Con las lámparas hizo buen billete y tenía su stand todos los años en la Feria Internacional del Pacifico. Luego que el negocio se le cayera y al no tener la voluntad de levantarlo nuevamente, optó por irse a los Estados Unidos con mi madre y dejarnos a mi hermano y a mí, a cargo de mis abuelos.  Se fue cuando yo tenía siete años. Hasta esa edad no tenía ningún buen recuerdo de él.  Siempre me pegó  y era un dictador en la casa, los golpes  fueron su mejor virtud.  Estuvo un mes en Lima, y se fue dejándome en el aire, fuera del Citen y sin postular a ningún instituto ni universidad. Me puse a chambear para ayudar  a los abuelos porque a pesar que mi padre seguramente hacia sus envíos, no era suficiente. Conseguí con mucha suerte  trabajo en una gran empresa de cosméticos y luego de especializarme  en el manejo de las computadoras, comencé  a ganar mi dinero.  Pasaron los años y mi viejo venia cada dos o tres años a Perú, junto  con mi madre. En realidad yo ya me había acostumbrado a vivir sin su presencia y me era totalmente indiferente. Con la modalidad de Pandero, así como era el famoso “pandero” volkswagen, me compré mi departamento.  Toda vez que conversábamos terminábamos en bronca por sus malos consejos que no  venían al caso. Yo le decía que ya tenía mi vida propia y que no aceptaba sus recomendaciones. Hablé con mi madre muchas veces para que se divorcie, pero ella no quería. Le preguntaba a mi madre si tenía ahorros y ella respondía que todo su cheque se lo daba a mi padre.
Un buen día mi abuelo me dijo que había llegado un sobre de consulado americano para mí. Recién me enteré que mi padre me había pedido, y debía seguir todos los pasos especificados en la carta. Este petitorio también incluía a mi hermano. Luego de interminables trámites y pagos ya tenía fecha para partir a los Estados Unidos. No estaba muy animado, mi vida aquí en Perú no era del todo mal, ganaba bien, pero pensaba que allá podría ser mejor y comenzar una vida nueva a mis treinta y siete años. Me alojé en el departamento de mis padres en Newark comprometiéndome a estar solo seis meses hasta que me instalara bien.  
Le pagaría el cuarenta por ciento de la renta para ayudarlos y así fue.  Un día que llegué a casa, mi padre me esperaba para sorpresa mía.  Entonces me dijo que se había enterado que yo tenía un departamento en Lima y  porque no lo vendía. Me recriminaba igualmente la razón de haber comprado un terreno en el distrito de Ate.  Me decía porque no vendía todo eso y  me olvidaba de Lima. Que para eso me había dado lo papeles.  Hasta allí me parecía una exageración y nada más, con no hacerle caso nada pasaría, era mi vida. Pero de pronto se puso violento y se me acercó amenazante tomándome del brazo. Recordé todos los golpes que medio de niño y cada vez que visitaba Lima. Los palazos y correazos, que aguanté intimidado por su autoridad. Súbitamente y como un acto reflejo lo empujé fuertemente.  
Luego de trastabillar se dio contra la puerta y se dejó caer quedándose sentado en el piso. Vi a mi padre y me pareció que me envidiaba, que yo hice lo que él no pudo hacer,  no triunfar plenamente en la vida, pero si salir airoso y seguir siendo emprendedor.  Lentamente me acerqué hacia él y le dije sin levantar la voz – viejo, el chiquillo a quien lo retiraste del Citen y que le sacabas la mierda infinidad de veces, ya no existe.

Ha pasado un año de ese incidente y fui a Lima a casarme y traer a mi hijo, espero pronto tener a mi familia aquí conmigo. Igualmente sigo invirtiendo dinero en propiedades en Lima y tener algo en que sostenerme cuando ya viejo y jubilado me toque regresar. Mi padre sigue en su departamento con mi madre, hace poco se ha comprado un auto del año, que me pareció descabellado.   Veintiocho mil dólares en deuda y cinco años de crédito para pagarlo a sus sesenta y ocho años. Me insinuó sutilmente que lo ayudara a pagar. No lo entiendo. Le hice nuevamente la invitación a mi madre para que se separara y se viniera a vivir conmigo, pero nuevamente se negó.  Cuando le cuento de esta propuesta a mis amigos, se echan a reír, pero para mí no es broma, siempre le dije a mi madre que ese hombre no le convenía.  A veces me pregunto ¿por qué demonios me tenía tanta bronca mi viejo?"

* Gerardo vive en uno de los suburbios de Nueva Jersey, me dijo  "cuando los 'viejos' se vienen a este pais, algo se rompe para siempre, a pesar que te vuelves a juntar hermano" Esta fue su historia.

Puedes leer una historia sobre la guerra con Chile en este  link.
http://holaflorencio.blogspot.com/2009/08/sangre-de-hermanos-de-ignacio-lopez.html

domingo, 1 de febrero de 2015

EL MOTÍN DE LOS ACHORADOS



Por: Jorge Cuba-Luque     www.limagris.com

El Mundial de 2014 fue uno más al que Perú no asiste debido, entre muchas otras razones, a problemas de disciplina de parte de los jugadores. Pero los problemas de disciplina ocurren también en otras Selecciones, las que sí clasifican para un Mundial.
Knysna,  en Sudáfrica, es una pequeña ciudad de unos 50 mil habitantes, en su mayoría negros, gente valiente y buena que resistió con dignidad los años del infame Apartheid y que hoy, oficialmente abolida ya la segregación, vive con encomiable prosperidad de  la industria maderera y del turismo. No lejos de Ciudad del Cabo, Knysna cuenta con lujosos complejos hoteleros como el Pezuela Resort, elegido por la FFF, Fédération Française de Football, para ser el lugar de concentración de Les Bleus en su participación en el último Mundial de Fútbol: Sudáfrica 2010. Nadie sabía, nadie podía saber, que la primera huelga de chimpunes caídos protagonizada por una selección nacional durante el desarrollo de un Mundial tendría lugar en Knysna, ni que sería llevada a cabo por los jugadores de la selección de Francia.
Si no hay solución, la huelga continúa: Se trató, en los hechos, de un desacato colectivo de los seleccionados franceses a su obligación de cumplir con la sesión de entrenamiento programada para el 20 de junio, dos días antes del partido contra el once representativo de Sudáfrica, entrenada entonces por el brasileño Carlos Alberto Parreira. Era el último match de Francia en el Grupo A (conformado además por Uruguay y México) y, aunque matemáticamente podía aún aspirar a pasar a octavos de final, moralmente el equipo estaba al borde de un rotundo fracaso. ¿El motivo de la huelga?: una protesta contra la decisión de la FFF de separar al delantero Nicolas Anelka de la delegación por haber injuriado a Raymond Domenech, el coach de los Bleus.
Los malqueridos: Les Bleus se habían clasificado para Sudáfrica 2010 con más pena que gloria, tras una mediocre campaña eliminatoria cuyo epílogo fue un gol decisivo a Irlanda de William Gallas, gol tan decisivo como el ostensible manotazo con el que Thierry Henry pasó el esférico a Gallas para que anotara. La clasificación no fue tan aclamada por los aficionados franceses como las precedentes: esta selección no convencía ni a propios ni a extraños; salvo los chispazos de efusión en el Mundial de Alemania, nunca llegó a cuajar al cien por cien en el fervor de la hinchada. La nueva camada de Bleus era un conglomerado de formidables individualidades antes que un conjunto ensamblado con la voluntad de representar a sus connacionales y triunfar. Lo que tenían en común muchos de los miembros de esta generación, entre ellos Frank Ribéry, Anelka, Gallas, Eric Abidal y Patrice Evra, era su extracción social modesta y su escasa cultura; sin bien todo esto no es raro en el futbol, los jugadores citados parecían ufanarse de ello: achorados en versión francesa. También tenían en común el hecho de proceder de “barrios bravos” de diferentes ciudades del país, barrios en los que el buen hablar con el que la lengua francesa se ilumina parece ser tasajeado con alevosía.
Un muchacho diferente: Pero en este equipo de bad boys, había uno que desentonaba, Yoann Gourcuff: guapo, blanco, de fino hablar, antes que futbolista parece más bien un estudiante universitario educado y sensible.  Estas diferencias iban a exacerbarse Knysna, donde Gourcuff fue en los hechos  sometido al ostracismo por decisión de los autoproclamados  jefes, Ribéry y Evra, quienes le agarraron una tirria gratuita e irreversible. Aunque había jugadores como el arquero Hugo Lloris o el mediocampista Jérémy Toulalan, con un perfil social similar, fue Gourcuff el “punto” privilegiado de los achorados durante los aciagos días de Knysna.
El  antipático: Raymond Domenech fue nombrado entrenador  de la selección francesa en 2004. Designación controvertida desde el inicio pues la decisión de la FFF no fue el fruto de un verdadero consenso sino una suerte de mal menor. Por otro lado, tanto los amigos de Domenech como aquellos que no pueden verlo ni en pintura coinciden en afirmar que se trata de un hombre más bien terco y antipático y poco dado a la comunicación, lo que planteaba un problema a la FFF debido a los acuerdos con algunas cadenas de televisión y a los dispositivos de la FIFA: conferencias de prensa y entrevistas antes o después de cada partido. Tan pronto Domenech fue designado entrenador se empezó a hablar de su reemplazante: tras la Eurocopa 2004, luego del Mundial de Alemania 2006, tras la Eurocopa 2008. Poco antes del inicio del Mundial de Sudáfrica la FFF confirmó, esta vez sí, no solo el relevo de Domenech sino también el nombre y apellido del sucesor: Laurent Blanc. En Knysna Raymond Domenech había perdido toda legitimidad antes sus jugadores quienes, entre ellos, criticaban sus estrategias. En reacción, el entrenador francés optó por ser más terco y antipático que nunca.
Francia-México: la noche triste: Francia debutó en el Mundial con un soso empate 0-0, sin poder imponerse a un Uruguay que terminó el match con un hombre menos y que casi le ganó. Luego, los Bleus dejaron las lujosas instalaciones del Pezuela Resort y, en un vuelo de tres horas a bordo de  un cuadrimotor, llegaron a la ciudad de Polokwane donde el 17 de junio se enfrentaron a México (que en su partido inicial había empatado 1-1 con Sudáfrica). En medio del incesante y ensordecedor zumbido de los vuvuzelas y las arremetidas mexicanas, Francia fue doblegada por los aztecas 0-2 y terminó embrollada consigo misma, consciente de haber jugado mal y virtualmente eliminada pues, al mismo tiempo, Uruguay se había impuesto a Sudáfrica por 3-0. Esa noche, que para los franceses debió ser tan triste como la que en junio de 1520 vivió Hernán Cortés junto a sus huestes huyendo de Tenochtitlán, tendría para toda la delegación francesa, incluida la dirigencia de la FFF, graves consecuencias.
Bronca en el aire: De nuevo en el cuatrimotor, ahora de regreso a Knysna, el ambiente en la cabina de pasajeros era más que tenso, el derrotismo había cundido entre los franceses, los jugadores parecían no soportarse más en el Mundal. Es así que surge una áspera discusión entre Ribéry y Gourcuff quienes, según las malas lenguas, terminaron yéndose a las manos: a tres mil pies de altura, la cosa no fue más allá gracias a la intervención de Toulalan, que los separó invocando tal vez lo efímero de toda vida.
Primera plana: Era la hora del desayuno para los Bleus cuando en el restaurante del Pezuela Resort aquel 19 de junio una ráfaga de estupor empezó a saltar de mesa en mesa: alguien acababa de enterarse por internet que la primera plana de L’Équipe, el diario decano de la prensa deportiva en Francia y el de mayor circulación, reproducía en todas sus letras una injuria con las que Anelka había apostrofado a Domenech en el entretiempo del partido contra México: Va te faire enculer, sale fils de pute!. Una voz, indignada, se elevó entre los jugadores, la voz de Evra, capitán de la selección: frente a los periodistas, que creían que iba a condenar el exabrupto de Anelka, Evra, con rostro sombrío, dijo ante las cámaras de televisión: “Hay un traidor entre nosotros”. Según él, el insulto a Domenech solo había podido llegar hasta el reportero de L’Équipe mediante la infidencia de uno de los jugadores. A partir de ese momento, el leitmotiv de los achorados en Knysna fue descubrir al anónimo  informante.
 
Au revoir les enfants: Se sucedieron entonces una serie de episodios que saldrían de la sección deportiva de los diarios para desplazarse a la de política nacional, mientras que casi toda Francia seguía en vivo y en directo las incidencias. El presidente de la FFF, Jean-Pierre Escalettes, tras recibir de L’ Équipe la confirmación de la veracidad del insulto de Anelka, le exigió a éste que pidiera públicamente disculpas a Domenech, lo que Anelka rechazó, limitándose a disculparse ante los aficionados franceses y  sus compañeros de equipo. Domenech anunció que no lo volvería a hacer jugar en lo que restaba del Mundial y la FFF decidió excluirlo de la delegación. Anelka, moreno larguirucho de 1.81m  y de cráneo rapado, agarró sus chivas y dejó Sudáfrica como si el problema no hubiera sido con él.
Téléfoot: Téléfoot, programa dominical de fútbol de TF1 (cadena de televisión asociada para el Munidial a la FFF) tenía un set instalado en el Pezuela Resort. El 21 de junio por la mañana uno de sus periodistas entrevistaba a Domenech sobre los deplorables tumbos que estaba dando el equipo de Francia. El entrenador parecía abatido, sobrepasado por los acontecimientos, se expresaba con voz monocorde. De pronto, un barullo distrae la atención del periodista y de Domenech y una de las cámaras muestra a Ribéry, con vestimenta deportiva, transpirando, haciéndole señas al periodista para que le permitiera participar en el programa; sin esperar la respuesta Ribéry avanza y se coloca al lado de Domenech a quien ni saluda ni mira y empieza un largo y confuso monólogo en el que expresó su sufrimiento por todo lo que ocurría con la selección pero que no debieron haber separado a Anelka. Con el rostro desencajado Ribéry dejó el set de Téléfoot  afirmando antes que él y todo el equipo tenían que prepararse para hacer frente correctamente a Sudáfrica.
Una huelga en vivo y directo: Ese mismo 21 de junio por la tarde el bus de la delegación francesa se aproximó lentamente al área de entrenamiento del hotel, hasta que se detuvo a un lado. Domenech, el staff técnico y los jugadores descendieron del vehículo ante fotógrafos y cámaras de televisión. Como previsto, los futbolistas se dirigieron primero ante un grupo de aficionados  para firmar autógrafos; era una tarde soleada en Knysna. Luego de unos minutos el preparador físico Robert Duverne llamó a los jugadores para comenzar la sesión de trabajo pero, en lugar de ir hacia él, se juntaron entre ellos. Evra se acercó entonces a Duverne a quien acompañaba ahora Domenech: por los ademanes, por los gestos era evidente el capitán de la selección  y Duverne discutían acaloradamente y estuvieron a punto de irse el uno contra el otro de no ser por que Domenech los separó a tiempo. Evra dijo que esa tarde no entrenaban, volvió con sus compañeros y todos subieron al bus; el attaché de prensa de la selección fue tras ellos y descendió poco después confirmando que los jugadores se rehusaban a entrenar, y que le habían pedido leer públicamente un comunicado a lo que él se negó. Luego fue Domenech quien subió al bus y minutos después descendió con el comunicado de los amotinados, que leyó ante los periodistas: cometió así una falta profesional tan grave como inaudita. Los jugadores, en su totalidad según el comunicado, protestaban contra la exclusión de Anelka. El bus partió de regreso al hotel. ¿Y el sufrimiento de Ribéry? ¿Ribéry sabía ya, mientras hablaba en Téléfoot, lo de la huelga? ¿qué se le dio a Domenech por leer el comunicado de los huelguistas? ¿cómo así futbolistas profesionales de alto nivel se solidarizaban con Anelka tras su inaceptable actitud frente a Domenech? La situación era escandalosa.
Les llegó su Waterloo: En ese trance Francia ya no podía ganarle a nadie, y la derrota definitiva, el Waterloo futbolístico de esta selección iba a llegarle ante los Bafana Bafana, el team nacional de Sudáfrica, a la sazón también ya eliminada. Pero Sudáfrica, el país organizador del Mundial, no quería concluir su participación sin ofrecerle a su hinchada un triunfo simbólico. Estimulados por el zumbido de miles de vuvuzelas —salvo para los Bafana Bafana, para todas las otras selecciones los vuvuzelas fueron un suplicio auditivo— se impusieron a los Bleus por 2-1. El colofón de la deplorable participación de Francia en el Mundial 2010 lo puso Domenech: las cámaras de televisión lo muestran negándose ridículamente a darle a la mano a Carlos Alberto Parreira, cuando éste fue a saludarlo al final del partido.
C‘est fini: Fue el fin de un ciclo en la FFF y de su manera de administrar la selección: falta de coraje para cambiar a un entrenador cuando hay que cambiarlo, aceptar los caprichos de ciertos futbolistas, entregarse por completo al padrinazgo comercial sin calcular antes la contraparte, vivir en el lujo (el Pezuela Resort fue el más caro de todos los hoteles del Mundial). Al regreso de Sudáfrica, por presión de los poderes públicos, la FFF cambió de presidente, los “jefes” del motín fueron suspendidos varias fechas, Evra dejó de ser el capitán de la selección. Los achorados de Knysna nunca supieron quién fue el informante de L’Équipe.
 Jorge Cuba-Luque.