sábado, 28 de abril de 2012

LA POESIA DE LA MÚSICA DE ROGER SANTIVAÑEZ

                                          Foto: Por Jenny Bello


                      (Una  breve charla por teléfono con el poeta)

                          Por: Héctor Rosas P., desde San Francisco

           
              “trato de romper el tono coloquial de nuestra poesía”

“Con la poesía que estoy escribiendo trato de romper ese tono coloquial imperante en la poesía peruana”. Esto fue lo que dijo el poeta peruano Roger Santiváñez cuando le pedí que me hablara sobre sus trabajos poéticos y la poesía que se está escribiendo en el Perú. “Estoy haciendo una búsqueda del lenguaje por otro camino, sería una poesía del lenguaje o una poesía neobarroca como la llaman”, agregó Santiváñez, cuya obra ha sido elogiada desde la publicación de su primer libro, en 1979. Actualmente es docente de Español avanzado en Temple University, y de poesía latinoamericana en Rutgers University, en Estados Unidos.

 Acerca del coloquialismo o conversacionalismo populista generalizada en la poesía peruana desde los 70, con honrosas excepciones, manifestó: “Esta manera de escribir versos sigue imperando como línea hegemónica en la poesía peruana. Ahora da la impresión que todos escriben parecidamente. Por este motivo, yo trato de romper ese tono coloquial imperante”

.           “la búsqueda en mi lenguaje me llevó a nuevos territorios”

“Yo escribí poesía coloquial, la de mi generación, la que surgió a fines de los 70 y comienzos de los 80. Entonces imperaba ese tipo de poesía, y era imposible no escribir poesía conversacional. El poeta no puede substraerse al modo que impera en su tiempo, sobre todo, cuando empieza a escribir”.

“Pero más adelante, yo comencé  a explorar otro tipo de poesía. Para eso hice una búsqueda en mi lenguaje que me llevó a nuevos territorios poéticos, a los versos que actualmente escribo. Si es cierto que acá, en los Estados Unidos, he desarrollado ese tono, también es cierto que esta exploración la inicié en Pueblo Libre, donde vivía en un segundo piso. Fue poco antes de abandonar Lima y venir acá exclusivamente para estudiar”, manifestó.
                                          Foto: Por Jenny Bello

                                    “actualmente yo escribo música”

¿Adónde quieres llegar con la poesía que estás explorando? le pregunté a Roger. Su respuesta fue: “Quisiera llegar al mismo sitio que todos queremos llegar, al lugar donde impere la belleza y pueda sentirme bien con los versos que escribo. Donde la poesía sea  música para mí. Debes saber que yo escribo actualmente por música. Uso las sílabas, las palabras y las asonancias como si fueran sonidos, música, tonos. Es así como compongo ahora mis poemas. No me importa tanto el tema que tenga que escribir, sino el tema que vaya encontrando a través de una memoria o de un objeto, a través de una vivencia que recupero o de una nostalgia peruana. Primero que nada, yo estructuro una frase musical que aparentemente no tiene ningún sentido, pero sí tiene sentido lo que le voy encontrando o lo que el lector, espero, le encuentre. Son como secuencias sonoras, secuencias musicales o fonéticas que se me vienen a la cabeza así de pronto. Entonces comienzo a trabajar con las palabras y las sílabas como si fueran notas musicales”.

                                      “busco otro tipo de expresión”

Al pedirle que me dijera si se encontraba totalmente satisfecho con sus actuales trabajos poéticos, manifestó: “Estoy satisfecho hasta cierto punto, pero no en su totalidad. Un poeta jamás debe estar satisfecho de lo que escribe, un poeta se define por una creación permanente, por la búsqueda insaciable de la nueva palabra. Yo estoy buscando otro tipo de expresión. También estoy autocriticándome si se puede decir así. En fin, estoy en un constante estado de revuelta creativa poética. Y porque estoy en ese estado de búsqueda es que siempre estoy insatisfecho”.

                             “algunos dicen que no entienden mi poesía”

Acerca de los comentarios sobre sus poemas, por parte de los poetas peruanos, Roger me confesó: “a algunos  les gusta mucho la manera como estoy trabajando con los sonidos. Otros me dicen que no entienden nada, que todo es solamente sonido y no hay una conexión entre el sonido y la semántica, o sea el significado. Como verás, escucho opiniones distintas sobre mis trabajos poéticos, pero a mí lo que me interesa es que, por lo menos, los lectores o amigos más cercanos están atentos a lo que yo hago. A ellos quiero decirles que de todas maneras van a encontrar un sentido en mis versos, que lo que tienen que hacer es leerlos una y otra vez. De hacer esto, cada quien va a encontrar su propia interpretación. No tiene mucho que ver lo que yo quiero decir, sino lo que los lectores van a captar en mis poemas”.

            “la crítica periodística en el Perú es una especie en vías de extinción”

Con respecto a la crítica periodística que se hace en Perú sobre las obras de nuestros escritores, el poeta, con mucha pesadumbre, declaró: “en nuestro país ha desaparecido esa clase de crítica que había antes, cuando existían suplementos dominicales, incluso excelentes suplementos culturales y literarios. Ahora no hay eso en los diarios de Lima. Por esta razón, sostengo que la crítica periodística en el Perú es una especie en vías de extinción, lo cual es lamentable y muy grave. Recuerdo que la crítica o reseña periodística antiguamente era muy importante y hasta consagratorio para el literato, por ejemplo, cuando lo hacía José Miguel Oviedo o Alfonso La Torre. Quizás Ricardo Gonzales Vigil trata de seguir esa línea, y creo que en alguna medida lo consigue. Pero no hay que desalentarnos, ahora, ahí está el internet, en el cual se pueden leer, a veces, notas muy interesantes.”

Y hasta aquí llegó mi  charla, vía telefónica, con Roger Santivañez, un destacado poeta peruano y un gran amigo desde que vivíamos en Lima. Colgué el teléfono, aquí en California donde vivo, y está por demás decirlo que él hizo lo mismo, tal vez para salir corriendo a dictar clases en una de las dos universidades que lo tienen como profesor. ¿O acaso para darse una vueltecita por el río Cooper de New Jersey, y ahí, en sus orillas, ponerse a escribir un nuevo poema? ¡Cosas de poeta!













HÉCTOR ROSAS PADILLA (Cañete, 1951). Estudió periodismo en la Universidad de San Marcos de Lima. Es autor del poemario CUADERNO DE SAN FRANCISCO (2009), y del libro de ensayos LA EDUCACIÓN Y LOS HISPANOS EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (2010).
Es miembro del comité editorial de la revista literaria peruana SOL & NIEBLA que dirige el poeta Juan Carlos Lázaro. Actualmente radica en California.

domingo, 22 de abril de 2012

....."EL NEGRO"



Por:   Néstor Rubén Taype
Aunque no era precisamente la religiosidad nuestra principal característica, estuvimos rezando esa noche para que las cosas salieran tal como se había planeado, en unas horas más llegarían los coyotes a llevarnos finalmente rumbo a la frontera y cumplir el ansiado sueño de pasar a los Estados Unidos.   En esa interminable espera recordaba  los llantos de mi madre sufriendo por el calvario que pasaba conmigo, sentía sus manos acariciando mi rostro como ella solía hacerlo para decirme - mírame a los ojos y prométeme que nunca más volverás a robar.
 
También  la vergüenza de mi padre por mi conducta, para colmo miembro de la Guardia Civil. Recordaba las veces que con largas pláticas y después a punta de golpes trataba de disuadirme de seguir andando con mis “malas juntas” de aquellos amigos de lo ajeno que eran mis patas. La verdad que yo mismo no  supe cómo demonios pude llegar a esa situación que podía costarme años en prisión.
Mi vida pasaba como una película, a los dieciocho años debutaba robando lunas y llantas a los autos por un lugar conocido como la parada, tratando de romper nuestro record y hacerlo en el menor tiempo posible, ensayando en los huecos y canchones de La Victoria que nadie entraba.
De pronto el grito de los compañeros irrumpió mi concentración y nuevamente estaba allí en esa vieja casa que nos había servido de pensión y que albergaba a unas treinta personas entre hombres mujeres y niños.  Me apuraban por que ahora estábamos a solo minutos de la partida y ya se escuchaba el ruido de los autos que se parqueaban en las afueras de nuestro albergue temporal.  Mis amigos y yo nos pusimos de pie al igual que el resto de la gente que esperaba nerviosa y con el deseo que la novela  por fin se acabara.
Se abrió la puerta de la vieja casa y ante nuestra sorpresa apareció un grupo de uniformados y armados que nos ordenaron tirarnos al piso, algunos trataron de esconderse y salir por algún lugar pero todo fue en vano, la cuadra completa de la vivienda estaba cercado de policías. Con mis dos amigos intercambiamos miradas y ninguno intentó correr y escapar, estábamos cansados de huir, habíamos llegado a México tomando buses, autos, camiones devorando millas.
Ahora amontonados en una camioneta íbamos rumbo a la prisión hasta que se aclarara nuestra lamentable situación. Además no la teníamos a favor,  pues nos encontraron  pasaportes falsos que portábamos para no dar cuenta de nuestra identidad.  Mientras permanecía  tumbado en  la camioneta de la policía yo volvía a recordar a mi padre quien con lágrimas en los ojos me dijo que me sacaría de la cárcel lo antes posible por ser parte de una banda que robaba autos. 
Mi padre estaba negociando mi caso con el juez de turno y hacerme el cambio a una detención domiciliaria, cosa que lo logró. Una vez en casa me dio una buena cantidad de dinero y me dijo que saliera del país y que si pudiera no regresara hasta que las cosas pasaran.  
Llegamos a nuestra celda  con mis  amigos pensando como haríamos ahora y preguntándonos que sería de nosotros. La mayoría de esa gente eran inmigrantes indocumentados que pretendían pasar la frontera,  mezclados entre delincuentes comunes, asesinos, sicarios y drogadictos.
Una tarde participamos en un pequeño campeonato de fulbito y con tan buena suerte que llegamos a la final. Nos enfrentaríamos a los mejorcitos, a los que manejaban la mafia que controlaban los beneficios y lujos de ese penal. Para no jugar por nada conversamos y acordamos hacerlo por una cantidad de dinero más una botella de tequila y nos dimos un apretón de manos sellando el acuerdo.
El partido terminó a nuestro favor por un amplio score que seguramente ellos no esperaban, había sido casi una humillación frente a su gente.  Cuando vimos que se estaban retirando nos acercamos a pedirles el pago de lo acordado, uno de ellos al parecer su líder me dijo con toda desfachatez que no pagarían nada de nada, yo quise reclamarle pero mis amigos me desanimaron diciéndome  – suave negro, estas en su casa si reclamas nos van a sacar la mierda. 
Comenzamos a retirarnos todos cuando de pronto me dije – ¿Y estos cabrones que se creen?– me sentía basureado, herido en mi orgullo, quizás cansado de tanto palo recibido hasta ese momento y no resistí  más, con las mismas regresé corriendo y tomé del cuello al que parecía el líder y apreté con fuerza.
Su gente comenzó a gritar y vinieron a golpearme, tenía entonces veintitrés años  y un metro ochenta de estatura, estaba realmente muy fuerte. Sentía que la espalda me la estaban moliendo a patadas y golpes pero yo no soltaba a su jefe.
Dentro de toda esa refriega de golpes, entre esos revolcones en el suelo tragando polvo, sentí su mano amable con golpecitos suaves en mi brazo; entendí que me estaba pidiendo soltarlo.
Cuando iba hacerlo recordé haber visto una  medalla que colgaba de su cuello, una medalla de oro de la Virgen de Guadalupe que repetidas veces se mecía sobre su pecho cuando estuvimos jugando.  Cogí la cadena fuertemente y entonces le di un empujón sacándolo de mi lado, en el tirón la cadena quedó en mis manos y me la guardé inmediatamente.  Ayudado por su gente al tipo lo pusieron de pie y se lo llevaron en vilo mientras yo continuaba en el suelo, con cierto recelo y muy asustados mis amigos también se acercaron a auxiliarme, no decían nada pero sus miradas eran elocuentes casi me daban a entender que me lo merecía.  Por mi parte entre mis interminables dolores pude aun sonreírles y balbucear algunas frases que ellos respondieron -  ¿maricones? - lo que pasa es que nosotros no somos cojudos como tú. 
Al día siguiente enviaron un mensajero a nuestra celda a preguntarnos si  sabíamos de una cadena de oro que se le perdió a su jefe, se dieron muchas preguntas pero al final nada pudieron probar.  Una semana después mientras descansaba solo en el pasadizo cerca a la puerta de mi celda vi que se acercaban cuatro internos todos ellos supuestamente enemigos nuestros que venían a cobrar la deuda de la bronca pasada.  Mientras ellos se aproximaban yo estaba preparándome como iba hacer para defenderme, esperar  que estuvieran lo suficientemente cerca para golpear a dos y reducirlos inmediatamente,  luego vería  cómo me las iba a ver con los otros.
A cierta distancia uno de ellos me hizo unas señas dándome a entender que estaban en son de paz, que solo querían conversar conmigo, que estaban desarmados;  mientras llegaban hacia mí me repetían: tranquilo, tranquilo. Me dio cierta calma el hecho que en sus miradas no eran despectivas ni de bronca, más bien diría que expresaban cierto respeto. Vamos al grano dijo uno de ellos - el asunto es muy simple queremos darle un “cariñito” a unos “bueyes” que se están pasando de listos y el jefe esta de muy mala onda con ellos y quiere recordarles quien es el “men”.   No hay pago de  por medio, no hay “lana”  a cambio tendrás comida de primera solo para ti y protección para tus broders . Todo el tiempo que pasé en la prisión trabajé para ellos a cambio como dijeron de una buena comida, hice mi trabajo con mucho profesionalismo sin llegar a quitarle la vida a nadie, golpee, rompí muchas costillas y narices a cambio de mantener el status que me había ganado, no sin sentirme muchas veces muy miserable, pero era parte de la guerra en la que me había metido y como en toda guerra a veces  vale todo. 
Una noche llegó  uno de ellos con un preciso mensaje del jefe, en unos días sería cinco de Mayo una de las fiestas más representativas y las autoridades del penal según me contaban, dejarían en libertad a cincuenta reos que deberían ser todos extranjeros detenidos por ilegales. Algo incrédulos recibimos la buena nueva pero esa mañana del inolvidable cinco de Mayo vimos una larga cola de internos y pensamos que ya no alcanzaríamos la ansiada libertad, de pronto dos de ellos se acercaron y nos llevaron hasta el inicio de la fila, priorizando nuestra partida sobre los demás sin que la policía interviniera. Antes de dar el primer paso y dejar aquel lugar para siempre, se acercó el jefe sorpresivamente y me dio la mano, no lo había vuelto a ver desde aquel fatídico partido de fulbito, sonrió amablemente y al darme la despedida  me dijo que cuidara bien la medalla de la Virgen de Guadalupe.
Poco tiempo después conseguimos cruzar la frontera a cumplir nuestros sueños a iniciar una nueva vida.  Juré por mis padres no traspasar nunca los límites que determina la ley.

Nota del bloguero
EL “Negro” vive en Nueva Jersey, es manager de mantenimiento de un colegio. Es ya un sesentón  pronto a jubilarse, me contó su historia de un tirón, graciosamente muy al estilo peruano me mostraba todos sus sobres de pago que guarda celosamente desde que arribó a este país, cosa que realmente aquí  no es necesario, pero según él  fue un consejo de su padre.



domingo, 8 de abril de 2012

¿Necesitamos Distrito Electoral en el extranjero? : No justifica



Fuente: http://news.perunews.com
Por: Aldo Beretta

A un paso de otro gran error del Congreso
Lima, nov. 22 (ANDINA). La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso aprobó hoy por unanimidad, un dictamen por el cual se crea el distrito electoral de peruanos residentes en el extranjero, para efectos de la elección de los nuevos congresistas de la República.
A través de la referida disposición legal, que se encuentra lista para su análisis y posterior votación en el pleno del Congreso, se modifica el artículo 21° de la Ley Orgánica de elecciones, estableciendo que el territorio de la República se dividirá en 27 distritos electorales.
Para el efecto se indica que de conformidad con la tercera disposición transitoria especial de la Carta Magna Vigente, el Jurado Nacional de Elecciones deberá asignar cuatro escaños parlamentarios para el nuevo distrito electoral.
Con ello se garantizará que los peruanos residentes en el exterior tengan una representación en el Congreso de la República.
El presidente de la Comisión de relaciones Exteriores, Hildebrando Tapia, expresó su confianza en que todas las fuerzas políticas que conforman el Parlamento van a apoyar la disposición legal. Dijo que la iniciativa busca darle la posibilidad a los connacionales que viven en el extranjero, de elegir a los congresistas que van a trabajar en la defensa de sus derechos.

Comentario, análisis y opinión
El proyecto carece de cifras y detalles para que sea necesario crear una ley. ¿Cuántas firmas se han logrado y quiénes son los que han calbildeado para tan irrisoria propuesta?
En primer término, cuál es la razón o justificación para tal proyecto. Ha sido consultada acáso alguna vez a las colectividades de connacionales que residimos en el exterior si necesitamos o deseamos tener algún congresista que nos represente o defienda?. ¿En qué? ¿Cuáles son nuestros derechos?
En puridad, es verdad que los que vivimos fuera tenemos problemas, pero también es cierto que éstos pueden ser resueltos sin tener que contar para nada con la intervención de algún nuevo representante y menos en el congreso. Y, no lo decimos en término peyorativo. ¿Acaso los congresistas ha resuelto nuestros problemas consulares?

El problema es consular
Fundamentalmente, nuestros problemas derivan del pésimo servicio que prestan las oficinas consulares; la absoluta carencia de protección, la demostrada carencia de vocación de servicio y asistencia que por mandato de la ley deben brindarnos y no lo hacen; su absoluto desinterés para trabajar por la promoción de nuestra cultura y la inserción de los connacionales en el país al que llegamos; la indiferencia para promover la imagen de nuestro país y hasta de respeto a nuestros símbolos patrios, de nuestra colectividad en la respectiva jurisdicción y la ignorancia supina demostrada para promover actividades comerciales que rindan beneficio al Perú. Eso es lo que debemos investigar.

La solución existe.
Existe un Reglamento Consular que señala con claridad meridiana las funciones y obligaciones a las cuales se encuentran sujetas las oficinas consulares. Empero, en la práctica, dicho reglamento constituye sólo un “ja,ja,ja” para estas oficinas. Y, el Ministerio de Relaciones Exteriores permanece impasible ante la ignominia que tenemos que soportar los que vivimos fuera.
Por lo demás, los peruanos del exterior no tienen mayores problemas. Salimos del Perú porque no se encuentran las condiciones necesarias para lograr alcanzar una vida digna y ahora se ha conseguido o están en vías de realizarse, a costa, eso sí, con mucho esfuerzo y sacrificio.
Hay sin embargo, muchos que tienen dificultades con su statu migratorio. Empero, esta situación no puede ser solucionada más que por el país en el que se encuentran. Todo lo que se diga en contrario es poesía.
Los indocumentados, en la realidad, no existen legalmente. No se sabe dónde están. Los consulados no se dan por enterados.
De otro lado, el legislador del proyecto (H.Tapia), no toma en cuenta que existen otros temas con mayor prioridad que el de los peruanos en el exterior.
¿Ha calculado el legislador el costo que tendrá para el país la creación de esos distritos electorales?. ¿Conocerá acáso la forma en que operará en la práctica el trabajo de los que resulten elegidos con tal fin? Todo indica que no.
Finalmente, el hecho de que existan ya otros países que hayan implementado un distrito electoral para sus connacionales que residen en el exterior no constituye ninguna razón válida para llevar a cabo lo que se pretende.
Me pregunto: ¿En qué nos superan los ciudadanos de Colombia y los de Ecuador residentes en el exterior a los peruanos? Han solucionado aquéllos por ejemplo, el problema de ser indocumentados?. Por supuesto que No. ¿Ha comprobado acáso el congresista Tapia que las oficinas consulares de Colombia y Ecuador brinda un extraordinario servicio a sus connacionales, y todo éllo, debido a que tienen un distrito electoral? ¿Y si lo hicieron, porque no lo menciona?
Reiteramos, los peruanos del exterior no necesitan de ningún congresista que los representen. Basta sólo con que se cumpla con el Reglamento Consular. Y, éso le corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores, que repito no hace nada al respecto. Entonces, lo que debería hacer el congresista Tapia y los demás miembros de su comisión es invitar al Ministro de Relaciones Exteriores a fin de que explique por qué razón las oficinas consulares ni los diplomáticos que las dirigen no cumplen con brindar un servicio a los peruanos del exterior con arreglo estricto a lo que dispone el Reglamento Consular, sobretodo, que nunca responden las llamadas telefónicas o correos electrónicos. (Los teléfonos de “emergencia” funcionan con grabadora).
El problemas de los consulados los tenemos desde hace más de 50 años; cambian los ministros de relaciones exteriores, cambian los cónsules, y no pasa nada. La incuria continúa en ese sector.
El proyecto del Distrito Electoral, de convertirse en ley constituirá además de demagogia sólo un vehículo para gastar inútilmente el dinero del pueblo y demostrar, otra vez, la ineptitud y falta de criterio de los congresistas, tal como ocurrió con el 90-0 a favor de los Consejos de Consulta que en las convocatorias de los consulados, nadie, obsolutamente nadie se presentó.
Los peruanos en el extranjero no estamos organizados para crear un filón de votos. Carecemos de solidas instituciones, de las cuales, el 99% no están legalmente constituidas.
Algunas preguntas que no se atreverán a responder: ¿Para que nos defiendan en qué?. ¿Han realizado encuestas? ¿Cuántas personas han firmado la petición del Distrito Electoral? Quizás sean un puñado de figureteros que no tienen trabajo y están buscando como colarse como congresistas. ¿Quiénes son? ¿Qué proyectos con éxito han realizado? ¿Dónde viven? ¿Quiénes los han elegido a los creen ser representantes de los peruanos? Se hacen pasar como líderes, dirigentes y en el resultado final, tan sólo son aventureros.
Si en 20 años las múltiples comisiones de RR.EE. del Congreso no han sabido, podido o querido investigar y presionar al Ministerio de Relaciones Exteriores para que se sancionen a los cónsules que han cometido peculado, malversación de fondos, difamación, etc... dudamos que lo podrá hacer algún representante del extranjero.
Seamos realistas. No exporten la politiquería a nuestros connacionales que no desean que se les moleste. Demandamos respeto señores. El resultado de las convocatorias de los consulados ha sido demostrado en las recientes votaciones.
Aquí, en los Estados Unidos, que abarca todo un Continente, por decir, ningún peruano goza ni de una débil popularidad a nivel local, mucho menos interestatal. Nadie conoce a nadie.
Al Congreso de la República: No sigan cometiendo más errores y no se dejen impresionar por elementos que carecen de oficio o beneficio. Aparte, que son personas nada recomendables. Aldo Beretta