....Retorno a Rodríguez de Mendoza

                                   Laguna de Huamanpata
                                      
Del poeta Héctor Rosas Padilla

Para Alcira Collazos Peláez 

(Desde la luz roja de un semáforo de San Francisco)

Volver a la provincia que fue una paloma sosegada
para mis ojos cansados de estas urbes enloquecidas y ascensores y semáforos
que salen a mi paso para obligarme a que detenga mis tibias incansables


provincia que fue caña de azúcar u orquídea descomunal
a la que rodearon mis brazos e hice mía
como sus mañanas sabiendo a café
como sus boscajes bullendo de estrellas bajo la luna hinchada de aguardiente
y cecina


volver a la provincia que albergó mi voz por unos poemas a sus verdes lluvias
y vertió en mis labios sus lagunas y el zumo de sus caimitos
y el humor de su gente que tiene el júbilo de los días festivos


volver a Rodríguez de Mendoza tierra ebria de belleza
tierra que no tendrá los gongs ruidosos de Tokio ni las entrañas de New York
pero sí aquello que buscan las sombras agobiadas por los mares de asfalto
y las noches que aúllan en los oídos
y los microbuses conducidos por el alcohol y la demencia
aquello que buscan los ojos para cortejarlo como a una zancapilla o un
cuerpo de mujer

pienso en Rodríguez de Mendoza… y súbitamente su cielo se despliega
sobre mi cabeza como una mariposa azul
y el perfume de sus mediodías aromatiza esta urbe que respiro
y el olor de sus cocinas trae a mi paladar el sabor de las carachamas
que es el sabor del cielo y de los ríos que despiertan extrañas sensaciones
en las niñas
que mojan su candor y desnudez en sus aguas traviesas
recuerdo sus pitajayas y sus caimitos balaceándose provocativamente
en el pecho de las mozas que calientan las sábanas y los manantiales azufrados
con sus cuerpos de selva ardiente
que endulzan el tuprache y la existencia nuestra con sus miradas y sus voces


recuerdo sus pueblos pequeños (y esparcidos como cáscaras de guaba)
que me recibieron con su sonrisa de ice-cream beans
y palabras convertidas en naranjas azucaradas
recuerdo a La Sombra y El Tunche
espíritus malignos
que salen por las noches de la fantasía de los ancianos para hacer de las suyas
en las calles y los caminos arbolados que hablan
de “huayachas” con unos ojos azules que se funden con el cielo
caminos a los que quiero retornar para soltar en ellos mis pasos y mis labios
para lamer su polvo y su verdor otra vez y volver a sentir que la tierra sabe ahí
a paraíso

Comentarios

roland dijo…
Lindo poema. Va de lo regional a lo universal, no importa que no sepa que es una huayacha, no es necesario saber su significado pues la sensibilidad vale más que el sifnificado:
Es usted Héctor un maestro del color, y hasta nos hace sentir el sabor de la selva.
El contraste urbano de las grandes ciudades con un pequeño villorio de la selva también es extraordinario, pero lo que me dejó un buen sabor en la boca fue:
provincia que fue caña de azúcar u orquídea descomunal
a la que rodearon mis brazos e hice mía
como sus mañanas sabiendo a café

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