Faucett, 15 de Setiembre un aniversario mas.

(De izq. a der.)Lorenzo Yamunaque Villegas, David Máximo Regalado, Wilfredo Mendoza, Siguiberto López Trigoso, Felipe Taype Pebe, Jorge Nureña Esquerre, Paulo Torres Cueto (todos trabajadores de la Sección de Pintura) y Fernando Herrera de Relaciones Publicas.





Recuerdo de mi primer vuelo



Aparentemente era una noche como cualquier otra estaba viendo mi serie favorita “Combate” ¿que le pasaría al sargento Saunders hoy? Cuando jugábamos a la guerrita había que regirla para poder escogerlo, todos querían ser el sargento Saunders; después estaba Kaje, “Litle” John y “Doc” eran los inolvidables personajes de esta serie de los sesentas y setentas y de los que no nos perdíamos ningún capitulo. La programación continuaba y luego vendría el “Panamericano” y mi sala se llenaba de gente con mis papis y hermanos mayores para ponerse al día con las noticias.
Un locutor llamado Humberto Martínez Morosini era la estrella del noticiero un tipo que se le consideraba ya de la casa, lo veíamos todos los días.
Pero para mi no era un día o mejor dicho una noche cualquiera pues al día siguiente 15 de Setiembre, iba a ir a la fiesta de aniversario del trabajo de mi padre y donde laboraba también mi hermano y tres tíos hermanos de papá.
Mi hermano me había contado que habría vuelos de paseo para todos los familiares de los trabajadores y eso me quitaba el sueño. Estuve contando los días desde que me enteré como dos semanas atrás y yo quería que el tiempo volara lo más rápido posible.
Cuando terminó mi serie favorita inmediatamente salí de casa y fui a buscar a un par de amigos que vivían al frente, subimos al cuarto piso del edificio y de allí trepamos a la azotea. Era una noche con media luna y el cielo estaba despejado yo les contaba lo que iba a pasar mañana y hablaba soltándole todo el rollo con mucho entusiasmo y ansiedad.
Mientras hablaba podía ver desde allí la Universidad San Marcos y su viejo estadio, también veía los edificios de Mirones una vieja urbanización. La avenida Venezuela se alumbraba con las luces de los autos y buses que pasaban a esa hora desfilando por las tantísimas fabricas de aquellos años como D’onofrio, La Coca Cola, Moraveco, y muchas otras que se pierden en mi memoria.
Miraba al cielo y veía las estrellas y pensaba, mañana estaré por allí y que demonios se sentirá volar, el estomago me hacia cosquillas de nervios.
Ya había visto los aviones cuando vivía en Santa Cruz y también cuando fui al aeropuerto del Callao como a los doce años, pero nunca había volado.
Ya algo tarde bajamos del edificio no sin antes haber escrito en el suelo de la azotea con un pedazo de ladrillo rojo una nota que decía “mañana voy a volar en avión por primera vez”
Entré a casa y me fui directo a mi cama, mi madre me ofreció algo para comer pero no tenia hambre la ansiedad me ganaba, solo quería dormir y que amanezca.
Entonces finalmente después de una larga cola nos tocó volar en un DC-6, a bordo nos daba la bienvenida una bella y alta aeromoza que aun recuerdo su nombre: Marita Havendack (quizás no sea el apellido exacto, pero sonaba algo así)
El avión estaba lleno de gente que disfrutaba del viaje y las atenciones de la tripulación. Nos regalaron muchos dulces y muchos refrescos que podíamos repetir las veces que quisiéramos.
En un momento alcancé pasear por la cabina y estaban dos pilotos elegantemente vestidos con su uniforme de rigor a quienes nos presentaron, recuerdo solo un apellido, Coli - dijo la azafata, el Capitán Coli, quien al mirarnos nos regaló una sonrisa.
Quizás fue solo un minuto que estuvimos en la cabina pero pude ver el cielo a través de las lunas delanteras del avión y por unos segundos gozar de un espectáculo maravilloso que tanto había soñado (Muchas veces cuando viaje en misión de servicio vine en cabina pero el recuerdo del primer viaje fue imborrable)
Nada hacia presagiar que años después buena parte de mi vida la pasaría en la misma empresa que trabajaba papá, que nos marcaría para siempre con vivencias inolvidables y que nos daría los amigos de toda la vida.
Ahora solo queda darle gracias a Dios por habernos permitido tocar con nuestras manos ese cielo naranja llamado Elmer Faucett, ese nombre que hasta ahora nos une, que se mantiene vivo y que celebramos cada aniversario.


“El canto de las turbinas cesaron…. y el viejo Faucett…. solo esta dormido”



A celebrarlo en grande este 15 de Setiembre en Miami, Nueva York, Lima y cualquier lugar donde se encuentre un compañero CF.

¡Feliz Aniversario para todos!!!
Destapemos el champán, el vino…… y dejemos que la música haga su trabajo.

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