viernes, 26 de febrero de 2010

G I R L

Unos versos mas del poeta..... Héctor Rosas Padilla

Una tarde me dí de bruces con tus ojos azules y terminé enredado en tus rubios cabellos
navegué a lo largo de tu mirada vacía y te guardaba cada sonrisa en mis bolsillos en mi mochila de estudiante
y cuando imaginaba eneros y diciembres eternos dibujaste una línea al lado de mi número telefónico y una frase que decía…… it’s over
¿Cómo no leí antes estos versos………….Girl? (Nota de Nestor R. Taype)




Girl

No es necesario tenerte en mis sueños para saber cómo
serás ni
cuáles son los paraísos que prefieres para dejar tus gemidos
Tendrás cabellos rubios como tu voz y ojos azules
como las cien y unas noches de placer que dormitan en tu
memoria
Unas botas sin fulgor ocultarán
tus piernas delgadas como los rayos del sol
y de uno de tus hombros penderá un bolso viejo y hediondo
dentro del cual
habrá vestigios de playas chicles
cosméticos y números telefónicos muchos números
que marcarás desesperadamente cuando te duela la soledad
o cuando tus pechos reclamen a gritos unos labios
estoy seguro que te encontraré en algún
restaurante de comida rápida
o tal vez en el atrio de un cinema
esperando un cigarrillo o algo que se le parezca
Me bastará decirte "gorgeous day like you" para ganarme la
más
luminosa
de tus sonrisas y
algo más que una de tus mejillas
Y mientras buscamos el lugar más oculto me hablarás
del Terminator como del dios Marte y confundirás a Ginsberg
con una estrella del fútbol americano
Luego como si nada hubiera sucedido sobre la hierba (o en
alguno de los veinte y un cuartos que conocen tus gemidos)
te marcharás tranquilamente
no sin antes pedirme mi número telefónico
Y desde ese instante yo seré para tí un número telefónico más
en tu bolso.

* Cuaderno de San Francisco...
de Héctor Rosas Padilla ( Cañete 1951)

jueves, 25 de febrero de 2010

El Amor en los Tiempos del Cólera



...........de Gabriel García Márquez

El amor es “nunca tener que pedir perdón” reza una frase que se hizo conocida en el estreno de la no menos famosa película “Love Story” que encandiló a los jóvenes de la década del setenta. El amor es un tema inacabable y ha sido tocado desde siglos atrás por diferentes culturas del mundo a través de sus poetas, escritores, músicos y en toda manifestación de arte que se ha podido dar. Cada ser humano que viene a este mundo, al final de sus días tiene su propia historia de amor en la que puede rememorar sus pasados años y recrearse con los recuerdos ya sean gratos o amargos. En la película “Cast Away” el director muestra la reacción trágica de una mujer que descubre finalmente que su novio de toda la vida no a muerto y regresa a verla cuando ella ya esta casada. En esta escena no hay diálogos solo imágenes elocuentes que evidencian un estallido emocional muy intenso. Entonces surge la pregunta ¿Se ama solamente una vez en la vida? La respuesta podría estar en esta historia de Fermina Daza y Florentino Ariza, personajes en que gira la historia de “El amor en los Tiempos del Cólera” que puede ser la de cualquier pareja enamorada que realmente se amen como ellos. Quedé sorprendido de cómo se puede amar, amar sin tiempo ni distancias, simplemente amar al ser querido a pesar de los fuertes vientos de la vida. El amor conciente de Florentino esperando pacientemente que la vida le devuelva ese amor que en algún lugar de su camino por circunstancias adversas lo perdió; contrasta con el amor pasivo de Fermina quien creía que nunca más sabría de aquel muchacho que llegó como un destello en su juventud y que al verlo nuevamente en el otoño de su vida sintió que nunca lo había olvidado. Ahora ellos aún continúan recorriendo el río de sus ilusiones y de su amor que tuvo que esperar más de diez lustros para reencontrarse; ellos siguen navegando a pesar que nosotros ya cerramos la tapa del libro.

martes, 16 de febrero de 2010

La casa y la hojarasca

 Del Poeta Juan Carlos Lázaro


Leerlo me hace recordar las veces en que la soledad y yo nos dimos un abrazo eterno, leerlo me provoca ir en busca de esa agua detenida, luego, cenar entre candelabros y fantasmas acompañándome a mi mismo (By N.R.T)

La hojarasca y el agua detenida
son todo lo vivo y lo real
de este patio y de esta casa.
El resto son fantasmas.
Que lo diga si no el centinela rojo
que dormita en el torreón de la esquina
y que sueña con la próxima batalla.
La sombra del general
se mueve tras las persianas.
Con él van su kepí, sus charreteras,
su sable, sus botas, su capa.
En su recámara crepuscular
a la luz de una vela escribe
con mano trémula “A la patria…”
El caballo blanco relincha,
agita su cola en el aire
espantando a una mosca lunática.
Una criada vestida de luto, pálida,
prepara la mesa para la cena
a la que sólo acuden
entre candelabros dorados
el pasado, el polvo, la nada.
El resto son fantasmas.
* Juan Carlos Lázaro es poeta, editor y periodista peruano. Nació en Lima (Perú) en 1952

viernes, 5 de febrero de 2010

HOMENAJE A UN CASERIO DE CAÑETE


De el poeta peruano Héctor Rosas Padilla
Un precioso poema que el autor dibuja con los suaves trazos de sus versos al viejo terruño de su gente, el lugar que nunca se olvida, que la distancia no merma en absoluto su recuerdo.
Es, sin importar que tan lejos te encuentres, cerrar los ojos, extender tu mano y con tus dedos tocar esa tierra y sentir el sabor a campo, el aroma de su mar, sentir la brisa sobre tu piel e imaginar el vuelo de las aves, el salto de sus peces.
Un placer que te puedes dar aunque te encuentres en la capital del mundo, rodeado de vanidades y una selva de edificios, Time Square, en una jungla que nunca la sentirás como propia. (Nota de Nestor R.Taype)


HOMENAJE A UN CASERIO DE CAÑETE

Cochahuasi como todo caserío de mi país
no tiene trenes que se deslicen bajo el mar
ni un Golden Gate imponente y complicado
como la vida en los barrios de color

Tampoco tiene edificios que hagan de puente
entre la tierra y el cielo
sólo casas de adobe que a duras penas
se alejan un poco del polvo
y los charcos de sudor de mi gente

Mi caserío no tiene nada de esto como San Francisco
por eso es un caserío
por eso no figura en las guías turísticas
ni está en las cámaras fotográficas de los turistas

Mi caserío es un poema cortado por un riachuelo
cuyo puente no se extiende más allá de unos metros
pero que fue lanzado entre himnos
desde una orilla a la otra
tras emerger de las glándulas sudoríparas
de mis gentes que no conocen el frío de Paris
ni la sonrisa de la Mona Lisa
pero saben dar con exactitud la hora y los minutos
midiendo con sus pasos sus sombras tendidas
en la arena de las playas
y saben cuándo es el día para enterrar las semillas
y cuándo el mar está hirviendo de pejerreyes

Ellos nacen un día cualquiera como los pájaros
y crecen arrullando las lampas y las cuerdas de pescar
y un día cualquiera se duermen para siempre
sin haber conocido San Francisco
pero con la certeza de haber sobrevolado
como los jilgueros
el pedazo de tierra más hermoso
del planeta.