sábado, 9 de mayo de 2009

El Pecado del Padre Alberto....amar demasiado a su prójimo


Las portada de una revista en Miami levanto una vez mas el escándalo en la Iglesia Católica sobre una gravísima falta de uno de sus clérigos mas populares y conocidos en esta ciudad, nada menos que del padre Alberto.
El lamentable pecado de este sacerdote es estar amando demasiado a su prójimo, es decir más allá de los límites que le permiten su investidura.
Como ser humano no tendría nada de raro cometer este acto tan natural de estar con su pareja, acariciarse, tocarse como cualquier mortal.
El problema es que el sacerdocio tiene como condición aceptar voluntariamente el celibato, que no es más que la abstinencia de tener sexo. Una regla creada en siglos pasados que ahora vemos espantados en estos tiempos como una condición que va contra los derechos de la persona humana.
Desconocemos cuando, como y quienes impusieron esta orden y bajo que razones pero se me ocurrió buscar algo en la biblia y encontré esto en la epístola de 1ra de Corintios capitulo 7 versículos 1 en adelante, escrito por el apóstol San Pablo.
……” En cuanto a las cosas que me escribisteis, bueno le seria al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido”
…..” Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo (soltero) pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo y otro de otro”……………….
…..“Digo pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo, pero, si no tienen el don de la incontinencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando”
Si se lee todo el capitulo siete de este evangelio escrito por San Pablo, uno descubre que el apóstol muestra su apoyo y sugiere subliminalmente la incontinencia sexual, del que él hace alarde. En otra parte afirma que la mujer u hombre que decida casarse hace bien, pero si no lo hace, es mejor. Con esta frase “es mejor” o “hace mejor” el evangelista reafirma su preferencia a la castidad.

Imagino al padre Alberto muy joven con esa vocación de servicio a Dios y también ese deseo de ayudar a su prójimo, pensó que esta carrera era la más adecuada y que le permitiría brindar un mejor servicio a la comunidad.
Y creo que lo logró con creces, basta ver la cantidad de actividades que realizo a través de programas de televisión, radio, revistas y libros publicados.
Mas no contaba que su naturaleza de ser humano no iba a responder positivamente al celibato, ya en más de una entrevista había mostrado su discrepancia con esta regla, aunque no lo había manifestado con claridad.
Quizás sus problemas de escabullirse del sexo opuesto ya habría comenzado desde sus graduación como sacerdote, pues sus calidades de persona y profesional venia de la mano con un físico bien parecido o “pepón” como decimos los peruanos y que no era un secreto escuchar a las señoras y jovencitas su admiración por este clérigo moderno, por la que ellas suspiraban y soñaban con ir a su confesionario para declararle su amor.


Como era de esperarse la Iglesia Católica ya manifestó su malestar por la actuación de su pastor y seguramente evalúa las sanciones. Mientras el ha sido retirado como párroco de la iglesia San Francisco de Sales de la Arquidiócesis de Miami.
Solo el hecho de haber sido sorprendido por los paparazzis con un “ampay” tan igual como a cualquier artista del medio, hace que le reste cierta sinceridad al padre Alberto, pues hubiera sido mejor que el mismo lo confesara.
Por cierto cabe la pregunta ¿desde cuando andaba en ese affaire y acaso aparecerán otras féminas a decir que tuvieron confesiones privadas con el reverendo?
El padre Alberto ya pidió perdón a sus feligreses como tenia que ser y seguramente a su Iglesia también, pues aunque no este de acuerdo con ciertas reglas estas son determinantes para mantenerse dentro.
Las opiniones están y seguirán divididas unos a favor otros en contra y supongo que el tema tendrá para rato.
Puede que el padre Alberto haya dado un paso importante en este tema, todavía falta su opinión mas calmada que ahora, se espera una explicación mas sosegada sobre su actuación y sobre todo su decisión de mantenerse o no dentro del sacerdocio.
Por lo pronto ha declarado no estar arrepentido por amar a una mujer y eso tiene todo el sentido del mundo. De alguna manera él esta moviendo tal vez esos viejos muros, dogmas y fundamentos con los que fue fundado la Iglesia y que a todas luces ya no son aceptados con esa devoción y silencio de hace siglos como lo es en este caso el Celibato.

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