lunes, 26 de noviembre de 2007

Los Campeonatos de Fulbito en Faucett


Por: Néstor Rubén Taype

Nuestro pequeño campo deportivo estaba ubicado muy cerca de la segunda entrada que daba acceso a los talleres y frente al magnifico hangar que contábamos con mucho orgullo; lugar donde brindábamos mantenimiento a nuestros aviones y también a otras compañías. A un costado montado sobre un pódium reposaba el viejo Stinson naranja con el que Elmer Faucett inicio la historia de la aviación comercial en el Perú.

Siempre puntual nuestro infaltable presidente de mesa, impecablemente vestido en su overol blanco, peinado y engominado con un corte de avanzada que hoy se conoce como “spike” el señor Víctor Carrasco; acompañado de su bien recortado bigote y sus infaltables espejuelos, esperaba la llegada de los equipos allá en nuestra cancha de fulbito. El campeonato anual se había iniciado y los equipos inscritos estaban luchando al primer puesto presentando lo mejor de su vidriera. Contabilidad, Mantenimiento, Carga, Servicio en Vuelo, Tráfico, Maestranza, Comisariato, Motores, Carga Internacional, Reservaciones etc., etc., todas las áreas trataban de tener una representación y era importante hacer los “Jales” con tiempo asegurándose un buen cuadro. Se disputaron numerosos partidos en los largos años que duró esta fiesta deportiva que unía a todos en un solo grupo compartiendo mucho sentimiento y emociones. Cada día en cada partido se daban cita los compañeros para disfrutar los encuentros. Las bromas, la “batidera” las “criticas” a voz en cuello era una característica típica en estos partidos y uno en particular se caracterizaba por encima de los demás. Solo escuchar su voz potente y ronca diciendo tal o cual cosa a los jugadores o al árbitro, inmediatamente contagiaba a los que estaban allí que lo seguían a voz en cuello diciendo: ¡guau, guau, guau! Era el viejo compañero Manuel Alvarado inconfundible e inimitable para los oídos de todos aquellos que se deleitaron con sus frases célebres.

Tuve aun la oportunidad de ver jugar a “Petróleo” así era la “chapa” del compañero Manuel Beltrán, habilísimo con la redonda y temible delantero, igualmente quien podría dudar de dribling endemoniado de Jorge Galdós de Carga Internacional, cuadro al que pertenecí en mi primera participación en los campeonatos de Faucett, conjuntamente con el “loco” Agustín Alva en el arco, el “flaco” Tito Pastor y “Tato” Paz. Y qué decir de José Morón, aun con su habitual sobrepeso era muy rápido y desequilibrante.  José “Joche” Rodríguez, jugador de Contabilidad era otro hábil delantero de quien tenemos especial recuerdo porque fue el autor del gol con que venció a Reservaciones por lo que perdimos el partido y por consiguiente el campeonato. Nosotros también teníamos lo nuestro con delanteros como Enrique Tapia y Manuel Peláez, muy jovencitos en aquel entonces, tan buenos como Carlitos Manco, Raúl "bigote" Gonzales y Antonio “Toño” Rivas. También Osquitar Serrano, Pepito Betancourt y Percy Cortez en la defensa.

Obviamente que en estos casos de dar nombres siempre quedaremos cortos para mencionar a todos y la lista sería muy grande, cada área tenía lo suyo. Teníamos jugadores que si bien es cierto no eran tan hábiles con el dribling,  tenían un potente disparo y como arquero de mi equipo puedo dar fe de ello. Carlitos Vera apodado el “Caballo” era uno de ellos, zurdo para el remate tenía una patada durísima y que si por suerte podías detenerla, el recuerdo te duraba en las manos algunos días. Luna el “Chino” Luna, como sabia de la marca fuerte a que era sometido se las ingeniaba para hacer sus tiros potentes fuera del área, que al igual que Vera, no había guante que lo resistiera. Eran ambos una pesadilla para los arqueros que siempre tratábamos  que sus remates no fueran nunca dentro del área chica.

Recuerdo dentro de la cantidad de jugadores que destacaron por su juego a Víctor Florián conocido también como “Keko” muy hábil con el manejo del balón. Como olvidar a Hugo Rodríguez de Estructura más conocido como “Arruga” hasta minutos antes del partido sonreía y era amigable, pero una vez dentro de la cancha era tu rival así textualmente y con el rival no hay sonrisa ni comentarios, era un buen jugador muy peligroso en el área chica. No puedo dejar de mencionar a Germán Gálvez “Cocodrilo” jugador infaltable en los campeonatos.

Teníamos compañeros que los espectadores no los dejaban ni un minuto en paz durante todo el partido,  uno de ellos era el caso de Salomón Cotrina. Salomón tenía buena correa y estoico sobrellevaba las bromas que eran imparables todas las veces que salía al campo a jugar. Los arqueros éramos muchos pero mencionaremos a los más emblemáticos como Marcelino Niquín y al finado Gerardo Venero, quienes son representativos guardianes de los tres palos, nombres que vienen inmediatamente a la memoria cuando hablamos de los campeonatos Faucett. Son muchos los recuerdos que despertaran a los compañeros que lean este artículo y dirán que muchas cosas se dejaron de mencionar, pero esa quizás haya sido la intención, llamar su atención traer a la memoria una hermosa etapa que debemos guardar siempre.

Las anécdotas vividas en esa época son muchas, me imagino que cada uno de nosotros tenemos muchas que contar. Aquí contaremos una de la que más recordamos. Víctor Mamani era uno de los compañeros que trabajaban en reservas y que había pertenecido antes al área de Motores de aeropuerto (si la memoria no me falla)  entonces cuando participábamos en los campeonatos de fulbito siempre se negaba a jugar por nuestro equipo.

-          No hermano, ni hablar yo no juego allá porque hay una mancha que me van a joder todo el partido.  No compadre, como voy a jugar si van a estar allí “Choclo”, el ‘Pato Rios” y toda mi gente de motores que son más chacoteros, no nada que ver.

Vitocho como lo llamábamos no se dejaba convencer y así evito varias veces ser “convocado”  por el director técnico Gerardo Flores. Pero como siempre hay un día, un día en que las cosas se dan y que es inevitable detenerlo. Fuimos al aeropuerto y Víctor Mamani aceptó ir como un suplente más, no recuerdo con que equipo nos tocó competir pero ya estábamos en la canchita de fulbito.

Empezó el partido y cuando la gente del aeropuerto se dio cuenta que Víctor estaba en la banca comenzó a gritar: ¡Que entre Mamani! ¡que entre Mamani! ¡que entre Mamani!

Llegó el segundo tiempo y faltando cinco minutos uno de nuestros delanteros, sino me equivoco fue Daniel Lynch (se le rompieron los lentes) tuvo que salir, entonces nuestro director técnico Gerardo Flores llamó a Víctor Mamani para que lo reemplazara.  Vitocho entonces antes de entrar me dijo – bacan - voy a entrar y faltan solo cinco minutos, no pasa nada compadrito. Empezó el chacoteo y su mancha de motores lo estaba vacilando  pero él seguía tranquilo.  En un momento cuando el equipo contrario atacó, el “bigote” Gonzales cogió la bola dando un pase de contraataque y metió una bola profunda al lado contrario. Víctor que estaba atento corrió tras el balón, corrió quedando frente a frente  solo el arquero contrario y él con la bola en el medio de ellos.

Víctor seguía corriendo y le hizo el amague al arquero y quebró a la derecha picándole la bola. Lo que supuestamente seguía era que él alcanzara el balón y metiera un buen tiro en diagonal y gol.  Pero, corrió tras la bola luego de eludir al arquero y cuando estaba ya listo para el derechazo y meter la bola al arco, Mamani pateo y pateo la bola con las justas. Esta, apenas tocada siguió su rumbo hasta salir de la cancha. Lo que ocurrió es que nuestro crédito pateó también el piso y trastabillando después de unos tres pasos cayó al suelo dándose un par de vueltas. Siguieron unas milésimas de segundos de un ensordecedor silencio en el campo y luego se escuchó un sonoro coro de la audiencia que gritaba ¡que salga Mamani ¡que salga Mamani! ¡que salga Mamani!

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